domingo, 2 de abril de 2023

La despedida


Se encontró solo, respirando agitado, sin saber muy bien que había sucedido…

Entrelazaba sus manos como para rezar, sin embargo, no era el motivo que lo llevaba a que sus dedos ejercieran tanta presión entre ellos… Suspiro fuerte, tanto como el viento que sacudía la ciudad… Se levanto de su sillón gastado de noche de gin tonic y humos del norte… Volvió a suspirar como si algo dentro de sí lo perturbara, dejándolo salir de apoco… Camino unos pasos hasta su cocina, desarreglada, y como un buen ladrón la registraba buscando su ultima botella de Beefeater…

-Donde la habré dejado… Pensaba para sus adentro, su pulso se agitaba con el correr de los segundos. Movió un par de caja de pizzas y ahí encontró su premio. Luego abrió su heladera que tan solo guardaban un pedazo de manteca por la mitad y aderezos mal cuidados. Tomo la única botella de agua tónica que le que daba, cerro la puerta con su pierna y volvió a suspirar otra vez.

Se sentó sobre su sillón gastado, abrió las botellas y lleno su vaso negro… volvió a suspirar dejando caer una lágrima, tratando que solo sea una sola, tan solo una.

-¡¡No hay más bello dolor, que el provocado por amor!! Dijo en voz alta, como queriendo que sus palabras viajaran a la distancia.

-Es intenso, profundo, revuelve hasta las tripas y por más que quieras desprenderte de él, ¡todo es imposible! ¡¡Y siempre vuelves a llenar tu vaso para brindar una vez más por tu dolor!! Gritaba mientras llenaba su vaso lentamente, comenzó a beber de su vaso a cada gota de gin que ingería salía una lagrima. Bebió hasta dejar vacío su vaso, seco sus lagrimas porque no lo dejaban ver con claridad las botellas, nuevamente suspiro y preparo un vaso mas…

Se recostó dejando caer su ser contra el respaldo, tomo del brazo del sillón un cigarrillo y lo prendió. Sus ojos miraban el infinito del cielo que se veía desde su ventana, giro su cabeza y suavemente la dejo caer sobre su hombro, cerró sus ojos y sutilmente suspiro…

Su mente viajaba entre imágenes y alcohol, entre amor y dolor, de pronto sonó su celular, abrió sus ojos rápidamente.

-será ella? Pensó. Tomo su celular y leyó el mensaje.

- No puedo hacer mas nada.

- como que no puede hacer mas nada? Pensaba mientras su mano golpeaba su boca mientras leía el mensaje. Otra vez suspiro fuerte y respondió:

- Entonces hasta acá llego todo? -Respondió

Volvió a tomar su vaso y mientras bebía miraba su celular esperando una respuesta. Los minutos se le transformaban en horas, sus manos ansiosas se creían calmar con el vaso y cigarrillos, pero todo era en vano. Nuevamente sonó su celular.

- Sí. Vamos a darle un final a esta situación. Te espero en el lugar de siempre.

Cerró sus ojos, tomo todo el aire posible y lo dejo salir muy lentamente.

- bueno, tampoco pensabas que iba a durar toda la vida o no? Pensó para si mismo y esbozo una sonrisa. Tomo su ultimo vaso de gin tonic, salio de su casa y prendió su ultimo cigarrillo.

Cada paso era un recuerdo, cada metro lo acercaba más al final. No era algo que él deseaba, pero sabía que más no se podía hacer. Sus ojos trataban de enfocarse en el camino, pero la poca luz que iluminaban las veredas se mezclaba con sus recuerdos y mas el alcohol que llevaba su ser hacían mas dificultoso su caminar. A metros de llegar a su punto de reunión, un recuerdo se cristalizo en su mente.

Ahí estaba ella, desnuda, su pelo negro haciendo juego con sus ojos, sus labios rojos intensos contorneando una sonrisa picara.

- Sabes que este juego es peligro? No es bueno que te acuestes con la mujer de tu jefe.

- eso no es lo peligroso; lo peligroso es que él se entere. Ella se sonrió y lo miro fijamente a los ojos a él.

-¿Sabes que esto no va a durar mucho tiempo, él es muy celoso y cada vez me cuesta más escaparme para vernos? Sus ojos se cerraron y hizo un gesto de resignación.

-Lo sé, y cada vez que lo pienso, me duele el alma, ¿es un juego peligroso amar? 

-Lo peligroso no es amar, lo peligroso es a quien y en que momento! Otra vez sus ojos negros iluminaron el rostro de él. Ambos se fundieron en un beso eterno.

Cuando salio de aquel, recuerdo estaba a metros del banco de la plaza que lo esperaban. Busco entre sus ropas algún cigarrillo que aliviara su ansiedad, pero ya no había mas. Dejo caer como distraído un suspiro y se sentó junto a ella.

- Este es el final? Él pregunto no queriendo escuchar la respuesta.

Ella dejaba que el silencio hablara por ella y sus lágrimas adornaban aquella situación.

-Si, creo que sabe todo lo nuestro – su voz se entre cortaba por las lagrimas o por sus nervios- llego a casa, tomo su arma y salio sin decirme nada.

- Bueno eso es costumbre en él, que te hace pensar que lo sabe? En aquel momento ella saco de su bolsillo un bollo de papel y se lo dio a él. Él no entendía mucho que era, lo apoyo sobre su pierna y lo abrió, comenzó a estirarlo.

- Qué es? -Preguntaba asombrado, ella no decía nada -¿Es una foto? No podía ver la imagen de aquel papel, saco su celular y trataba de ver que había. Hasta que pudo ver la imagen de la foto. Eran ellos dos abrazados sentados en aquel banco de plaza. En aquel momento su corazón se acelero, su respiración se cortaba de tanto en tanto. En aquel momento ella comenzó a llorar sin consuelo y entre lágrimas tan solo le pido que diera vuelta la foto. Rápidamente dio vuelta la foto y leyó lo que estaba escrito:

- Él o yo. En ese momento, agacho la cabeza y la tomo con sus manos, trataba de buscar algún consuelo, pero no podía encontrarlo. Ella había parado de llorar y mientras secaba los vestigios de sus lágrimas le dijo:

- hace una hora que se fue, estaba enfurecido. Por eso llegamos hasta acá. No sé que decir y sé que tengo que elegir. -su voz se quebraba- Sabíamos que este juego era peligroso tanto que nuestras vidas estaban en juego. Pero los dos en nombre del amor seguimos jugando hasta hoy. No quiero que me mate, ni tampoco a vos, por eso hasta acá llegamos.

El silencio se apodero de los dos, ella miraba para todos lados, él tan solo miraba el suelo y en su cabeza una frase que se repetía hasta el cansancio – que voy a hacer-. Busco un momento de sosiego, y pregunto mientras se levantaba del banco:

- Y vos que elegiste? ¿Supongo que a él o no?

Ella cerro sus ojos y dejo caer un suspiro frío

- No, tampoco te elijo a vos… No sé cuándo volverá Pablo, pero cuando regrese yo no voy a estar más. Sus palabras eran frías.

- Entonces este es adiós? Dejo caer entre suspiro él.

-Si, te lo dije, que era peligroso este juego. En aquel momento ella se paro frente a él, él tan solo la abrazo fuerte e intento besarla en la boca, ella fría se negó. En ese instante el mundo de él se vino abajo como una torre de naipes, no podía entender la reacción de ella, ¿a dónde se había ido el amor que tanto pregono, se fue por el temor a la decisión de Pablo? Pensó.

- Por favor, no hagas esto más difícil de lo que es. – En aquel momento ella comenzó a llorar -Ándate, por favor! Ándate! Él no podía creer lo que pasaba, tan solo miro esos ojos negros manchados de lágrimas, se dio la vuelta y comenzó su marcha. Luego de unos pasos, escucho un disparo… todo se paralizo en el cuerpo de él, a metros ella lloraba… el cuerpo de él se desplomo sobre el suelo dejando caer el último suspiro… ella llego hasta él entre lágrimas, se arrodillo junto a él y le susurro en el oído:

- peligroso no es amar, lo peligroso es a quien y en que momento. Se levanto y se seco las lágrimas para luego guardar su arma. A pocos metros Pablo la esperaba para marcharse juntos….


No hay comentarios:

El último reproche

—¿Una terrible consecuencia puede suceder? Ella le susurró al oído a Carlos. Él la miró con desconfianza y se apartó unos centímetros. Romin...