Se encontró solo, respirando agitado,
sin saber muy bien que había sucedido…
Entrelazaba sus manos como para rezar,
sin embargo, no era el motivo que lo llevaba a que sus dedos ejercieran tanta
presión entre ellos… Suspiro fuerte, tanto como el viento que sacudía la
ciudad… Se levanto de su sillón gastado de noche de gin tonic y humos del
norte… Volvió a suspirar como si algo dentro de sí lo perturbara, dejándolo
salir de apoco… Camino unos pasos hasta su cocina, desarreglada, y como un buen
ladrón la registraba buscando su ultima botella de Beefeater…
-Donde
la habré dejado… Pensaba para sus adentro, su pulso se agitaba con el
correr de los segundos. Movió un par de caja de pizzas y ahí encontró su
premio. Luego abrió su heladera que tan solo guardaban un pedazo de manteca por
la mitad y aderezos mal cuidados. Tomo la única botella de agua tónica que le
que daba, cerro la puerta con su pierna y volvió a suspirar otra vez.
Se sentó sobre su sillón gastado, abrió
las botellas y lleno su vaso negro… volvió a suspirar dejando caer una lágrima,
tratando que solo sea una sola, tan solo una.
-¡¡No
hay más bello dolor, que el provocado por amor!! Dijo en voz alta, como
queriendo que sus palabras viajaran a la distancia.
-Es
intenso, profundo, revuelve hasta las tripas y por más que quieras desprenderte
de él, ¡todo es imposible! ¡¡Y siempre vuelves a llenar tu vaso para brindar
una vez más por tu dolor!! Gritaba mientras llenaba su vaso lentamente,
comenzó a beber de su vaso a cada gota de gin que ingería salía una lagrima. Bebió
hasta dejar vacío su vaso, seco sus lagrimas porque no lo dejaban ver con
claridad las botellas, nuevamente suspiro y preparo un vaso mas…
Se recostó dejando caer su ser contra el
respaldo, tomo del brazo del sillón un cigarrillo y lo prendió. Sus ojos
miraban el infinito del cielo que se veía desde su ventana, giro su cabeza y
suavemente la dejo caer sobre su hombro, cerró sus ojos y sutilmente suspiro…
Su mente viajaba entre imágenes y
alcohol, entre amor y dolor, de pronto sonó su celular, abrió sus ojos
rápidamente.
-será
ella? Pensó. Tomo su celular y leyó el mensaje.
- No
puedo hacer mas nada.
- como
que no puede hacer mas nada? Pensaba mientras su mano golpeaba su boca
mientras leía el mensaje. Otra vez suspiro fuerte y respondió:
- Entonces
hasta acá llego todo? -Respondió
Volvió a tomar su vaso y mientras bebía
miraba su celular esperando una respuesta. Los minutos se le transformaban en
horas, sus manos ansiosas se creían calmar con el vaso y cigarrillos, pero todo
era en vano. Nuevamente sonó su celular.
- Sí.
Vamos a darle un final a esta situación. Te espero en el lugar de siempre.
Cerró sus ojos, tomo todo el aire
posible y lo dejo salir muy lentamente.
- bueno,
tampoco pensabas que iba a durar toda la vida o no? Pensó para si mismo y
esbozo una sonrisa. Tomo su ultimo vaso de gin tonic, salio de su casa y
prendió su ultimo cigarrillo.
Cada paso era un recuerdo, cada metro lo
acercaba más al final. No era algo que él deseaba, pero sabía que más no se
podía hacer. Sus ojos trataban de enfocarse en el camino, pero la poca luz que
iluminaban las veredas se mezclaba con sus recuerdos y mas el alcohol que
llevaba su ser hacían mas dificultoso su caminar. A metros de llegar a su punto
de reunión, un recuerdo se cristalizo en su mente.
Ahí estaba ella, desnuda, su pelo negro
haciendo juego con sus ojos, sus labios rojos intensos contorneando una sonrisa
picara.
- Sabes
que este juego es peligro? No es bueno que te acuestes con la mujer de tu jefe.
- eso
no es lo peligroso; lo peligroso es que él se entere. Ella se sonrió y lo
miro fijamente a los ojos a él.
-¿Sabes
que esto no va a durar mucho tiempo, él es muy celoso y cada vez me cuesta más
escaparme para vernos? Sus ojos se cerraron y hizo un gesto de resignación.
-Lo
sé, y cada vez que lo pienso, me duele el alma, ¿es un juego peligroso amar?
-Lo
peligroso no es amar, lo peligroso es a quien y en que momento! Otra vez
sus ojos negros iluminaron el rostro de él. Ambos se fundieron en un beso
eterno.
Cuando salio de aquel, recuerdo estaba a
metros del banco de la plaza que lo esperaban. Busco entre sus ropas algún
cigarrillo que aliviara su ansiedad, pero ya no había mas. Dejo caer como
distraído un suspiro y se sentó junto a ella.
- Este
es el final? Él pregunto no queriendo escuchar la respuesta.
Ella dejaba que el silencio hablara por
ella y sus lágrimas adornaban aquella situación.
-Si,
creo que sabe todo lo nuestro – su voz se entre cortaba por las lagrimas o
por sus nervios- llego a casa, tomo su
arma y salio sin decirme nada.
- Bueno
eso es costumbre en él, que te hace pensar que lo sabe? En aquel momento
ella saco de su bolsillo un bollo de papel y se lo dio a él. Él no entendía
mucho que era, lo apoyo sobre su pierna y lo abrió, comenzó a estirarlo.
- Qué
es? -Preguntaba asombrado, ella no decía nada -¿Es una foto? No podía ver la imagen de aquel papel, saco su celular
y trataba de ver que había. Hasta que pudo ver la imagen de la foto. Eran ellos
dos abrazados sentados en aquel banco de plaza. En aquel momento su corazón se
acelero, su respiración se cortaba de tanto en tanto. En aquel momento ella
comenzó a llorar sin consuelo y entre lágrimas tan solo le pido que diera
vuelta la foto. Rápidamente dio vuelta la foto y leyó lo que estaba escrito:
- Él
o yo. En ese momento, agacho la cabeza y la tomo con sus manos, trataba de
buscar algún consuelo, pero no podía encontrarlo. Ella había parado de llorar y
mientras secaba los vestigios de sus lágrimas le dijo:
- hace
una hora que se fue, estaba enfurecido. Por eso llegamos hasta acá. No sé que
decir y sé que tengo que elegir. -su voz se quebraba- Sabíamos que este juego era peligroso tanto que nuestras vidas estaban
en juego. Pero los dos en nombre del amor seguimos jugando hasta hoy. No quiero
que me mate, ni tampoco a vos, por eso hasta acá llegamos.
El silencio se apodero de los dos, ella
miraba para todos lados, él tan solo miraba el suelo y en su cabeza una frase
que se repetía hasta el cansancio – que voy
a hacer-. Busco un momento de sosiego, y pregunto mientras se levantaba del
banco:
- Y
vos que elegiste? ¿Supongo que a él o no?
Ella cerro sus ojos y dejo caer un
suspiro frío
- No,
tampoco te elijo a vos… No sé cuándo volverá Pablo, pero cuando regrese yo no
voy a estar más. Sus palabras eran frías.
- Entonces
este es adiós? Dejo caer entre suspiro él.
-Si,
te lo dije, que era peligroso este juego. En aquel momento ella se paro
frente a él, él tan solo la abrazo fuerte e intento besarla en la boca, ella
fría se negó. En ese instante el mundo de él se vino abajo como una torre de naipes,
no podía entender la reacción de ella, ¿a dónde se había ido el amor que tanto
pregono, se fue por el temor a la decisión de Pablo? Pensó.
- Por
favor, no hagas esto más difícil de lo que es. – En aquel momento ella
comenzó a llorar -Ándate, por favor! Ándate!
Él no podía creer lo que pasaba, tan solo miro esos ojos negros manchados de
lágrimas, se dio la vuelta y comenzó su marcha. Luego de unos pasos, escucho un
disparo… todo se paralizo en el cuerpo de él, a metros ella lloraba… el cuerpo
de él se desplomo sobre el suelo dejando caer el último suspiro… ella llego
hasta él entre lágrimas, se arrodillo junto a él y le susurro en el oído:
- peligroso
no es amar, lo peligroso es a quien y en que momento. Se levanto y se seco
las lágrimas para luego guardar su arma. A pocos metros Pablo la esperaba para
marcharse juntos….

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