miércoles, 17 de mayo de 2023
El Estado y sus vicisitudes
domingo, 7 de mayo de 2023
"Maldito Lunes" (segunda parte)
Joaquín salía de la boca del subte con su mala suerte a cuestas, en su cabeza se reprochaba no haber podido viajar con aquella mujer. Caminaba rápido sin ver, no podía salir de su malestar, repasaba la mañana y se reprochaba no haber hecho contacto con ella. En ese torbellino de pensamientos en torno a esa mujer, se le aparece la idea de pasar por la verdulería. Por unos leves momentos podía sacar de su cabeza eso ojos negros, sin embargo era una lucha inutil. Salió de la verdulería raudamente, solo deseando que ese maldito lunes terminará.
Sin darse cuenta, tropezó fuertemente con otro transeúnte, vio esa caída en cámara lenta y con rapidez actuó para rescatar de un golpe seguro a aquella persona. Breves segundos de su actuar altruista, se topo con el cosmo otra vez, esos profundos ojos negros estaban frente a él una vez más. Por primera vez Joaquin se volvió religioso y creía que los milagros tal vez existían. Ella al ver a su salvador ensayo la sonrisa más bella que tenía guardada hace años en el fondo de su alma, tal vez, era cierto que los lunes no eran tan malditos.
-¿Estás bien? Preguntó Joaquín torpemente
-Si!, gracias. Ella respondió dulcemente. Unos breves segundos los distanció, cada cual se habían refugiado en su mente, cada cual hacía un repaso de qué podría llegar a pasar si aquel encuentro podría continuar o solamente sería otro capricho más del destino cómo su cruce en el subte.
- ¿Te veo cara conocida? Joaquin no quería ser muy evidente en sus deseos.
- No creo, bah, tengo muy buena memoria y difícilmente me olvidara un rostro conocido. Ella le respondió firmemente. A él en ese momento lo invadió una extraña sensación de vergüenza y desilusión. La mirada de Joaquín se había transparentado. "No puedo dejarla ir así no más… no puedo ser tan cagon, me tengo que animar a más… no me puedo condenar a ser un tipo gris!" Joaquín pensaba en esos instantes.
- Discúlpame, por haberte llevado por delante, hoy fue un día muy complicado, todo me salió mal… balbuceo tiernamente… perdón, ¿tu nombre? Joaquín luchaba por primera vez contra su propia mediocridad. Ella lo miró fijamente a los ojos, cómo queriendo penetrar en los pensamientos más profundos de Joaquín. Sus labios tomaron esa curva que lo dejaba a la deriva a él, respiró suavemente
- Daniela, ¡mucho gusto! Ella extendió su mano derecha para estrechar la de él. Joaquín se paralizó unos segundos. Tomó la mano de ella desde los dedos, giró suavemente la mano y sin dudarlo la beso tiernamente por encima de los nudillos. Era el acto más rebelde y amoroso que Joaquín había tenido en los últimos 10 años. A Daniela le pareció un gesto precioso.
- Hola Daniela, me llamo Joaquín. Él había sentido que el ser arriesgado tiene sus beneficios, ella lo miraba y sonreía.
- ¿Sos de virgo? Ella preguntó sin rodeos. Él quedó atónito.
- Sí, ¿ cómo sabes? Joaquín no salía de su asombro
- ¡Soy media brujita! Ella comenzó a reírse y él no pudo más que amar esa risa.
Sin darse cuenta habían pasado treinta minutos hablando en la calle, cómo si no se hubieran visto hace un par de vidas pasadas. Eran dos desconocidos que se conocían muy bien. Parecía que el azar estaba a favor de Joaquín, Daniela se dirigía hacia el mismo lado. Caminaban muy juntos uno de otro, hasta se buscaba esa inocencia de tratar de golpear el hombro del otro, diciendo aquí estoy!
Llegaron a la puerta de ingreso del edificio donde Joaquín vivía. Sus miradas se volvieron a estudiar una vez más, sus bocas se callaron de golpe porque sus miradas lo decían todo. El cosmo negro que habitaba en los ojos de Daniela llegaban a esa pradera verde de otoño que eran los ojos de él. Hay amores que solo los puede contener la Naturaleza pero también la Naturaleza puede ser feroz.
- Bueno, acá vivo… fue un placer hablar con vos Daniela. Joaquín no quería despedirse, no sabía cómo pedirle una forma de estar en contacto.
-A mí también me encantó hablar con vos, es más, me gustaría volverte a ver y seguir hablando -Daniela era una mujer temperamental y cuando algo quería hacía todo lo que estaba a su alcance para lograr su objetivo- Tomá este es mi numero de celular, mandame un whatsapp y te agendo, bah, si queres… Ella le había alcanzado su número en un papel cómo si estuviera preparada. Él implosiono de felicidad en ese instante, intentaba de diversos modos ocultar su alegría.
- ¡Genial! Ahora subo y te envío un mensaje. Joaquín no salía de su alegría. Ella se acercó hasta él y le dio un beso en la mejilla, pero no era un beso cualquiera de despedida, son esos besos donde apoya todo el labio y se presiona suavemente fuerte. Joaquin volvió a sentir la sangre fluir por todo su cuerpo, no podía creer lo que le estaba pasando.
Ella giró lentamente con una sonrisa brillante y comenzó a caminar para ir desapareciendo lentamente ante la atenta mirada de Joaquín. Espero que la figura de ella se fundiera con el entorno de la ciudad y ahí entró al edificio. Prácticamente no caminaba sino que iba elevado por las sensaciones que Daniela había dejado en él. Entró en su departamento, se dejó caer sobre el sillón gastado que estaba estacionado en el living, sacó su celular y agendo prontamente a Daniela, y escribió un mensaje “Me cambiaste el lunes, gracias”, luego lo envió y en su pantalla se marcó una sola tilde. Joaquín miraba con nervios la pantalla del celular, a cada segundo que no aparecía la segunda tilde, más le incomodaba. Dejó el celular en la mesa ratona y fue a bañarse. Bajo la ducha, cerraba los ojos y se deleitaba con la mirada de Daniela.
Ella había llegado a su dto, poco iluminado y prendió un sahumerio de canela, sacó de los bolsillos de su campera su celular y un mazo de cartas del Tarot. Miró su celular y estaba apagado porque había quedado sin batería, lo dejó sobre la mesa y mezcló las cartas durante cinco minutos, dejó el montón sobre la mesa y cortó dos veces, junto las cartas y sacó la carta de arriba, dejándola caer la carta sobre la melamina gris perlada. El Arcano VI resplandecía sobre la poca luz que daba a la mesa. Ella sonrió, caminó unos pasos y puso su celular a cargar. Preparó un gin tonic, con tres rodajas de limón, y se alistó en su sillón de un cuerpo que la contenía, se acomodó entre los almohadones. Bebió suavemente su bebida y de sus ojos cayeron unas lágrimas.
Joaquín miraba su celular, casi sin respiro, esperaba ver las dos tildes prontamente, sin embargo esto no ocurría. Su mente jugaba una mala pasada con él. Esa ansiedad que genera las pesadillas más extrañas que se pueden inventar uno.
-”¡Qué boludo que soy! entre cómo un gil! justo la mina tenía preparado su número para dármelo a mí!! soy un re gil! Joaquín pensaba para él. No podía salir de su mal estar. Su sueño se transformaba en una pesadilla. Con un gran mal humor se fue a acostar, decepcionado por la circunstancia. Daniela mientras tanto, ya había liquidado una botella de gin y seguía en su sillón luchando contra sus lágrimas. Parece que al final de cuentas, los lunes son malditos…
Continuará…
El último reproche
—¿Una terrible consecuencia puede suceder? Ella le susurró al oído a Carlos. Él la miró con desconfianza y se apartó unos centímetros. Romin...
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Se encontró solo, respirando agitado, sin saber muy bien que había sucedido… Entrelazaba sus manos como para rezar, sin embargo, no era el...
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Pronto corrió la silla, su memoria evocó una imagen, que había desaparecido de su caudal. Sus ojos se llenaron de lágrimas y su cuerpo se de...
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