El silencio entre los dos era ensordecedor, la distancia entre ambos eran miles de kilómetros estando a un abrazo de lejos. Brenda lo miraba fijamente, tratando de adivinar cuál sería el próximo paso de él. Agustín no sabía cómo actuar, no era la primera vez en su vida, que una situación lo había desbordado. Hay cosas jodidas en la existencia, pero la traición debe ser una de las peores. Algo entre ellos se perdió definitivamente, son de esas pérdidas que hieren de muerte al amor y que todo lo vivido hasta ese momento pierde todo el valor, cómo sí lo vivido haya sido una gran fantasía. Ella lo miraba y en su cabeza las imágenes se daban una tras otra, su historia compartida desde ese primer encuentro hasta este, su final? A él lo torturaba una pregunta, ¿por qué?, que se repetía hacia el infinito.
Brenda respiró profundamente, buscando una calma en la tempestad de su ser y una de esas imágenes se cristalizó en su mente…
-¿Alguna vez te enamoraste de alguien?. Ella preguntó sutilmente. Agustín la miró y en la profundidad de su iris existía un solo lugar para esa mujer.
-Supongo que sí. Agustin respondía nerviosamente; Alejandra era la mujer que era su sueño y su pesadilla más recurrente.
-¿Y qué pasó con ella? ¿Por qué se separaron? Brenda lo miró profundamente, buscando percibir los cambios que el amor por alguien provoca en una persona. Él había caído en una trampa de sus recuerdos, Y todos los recuerdos de Alejandra lo invadía, sin embargo, él quería bloquear el adiós.
-La muerte…-dijo él entre unos imperceptibles suspiros. Ella se asombró, por la seguridad en que lo dijo.-La atropellaron y murió en el acto. Por unos instantes la respiración de Agustin se entrecortaba, un nudo cruel lo ahorcaba en ese momento. Se quedó en silencio y su rostro cambió. Ella veía cómo él se iba desmoronando lentamente.
-Perdón, no debía haber preguntado… Brenda sentía una culpa terrible por haber preguntado. Agustín se había encerrado en los momentos previos al accidente de Alejandra, él sentía que la muerte tenía que ver por la equivocación de él.
-Momentos antes de morir, habíamos discutido con Alejandra… Agustin caía lentamente frente a la mirada de Brenda -Le había confesado que le estaba siendo infiel, que ya se había perdido todo entre nosotros… La mirada de Agustin se perdió en ese momento. Brenda no podía creer lo que él le estaba contando -ella no lo soporto y salió corriendo, yo comencé a correr tratando de que se calmara… él suspiró profundamente -Si ese día no le decía nada, ella estaría viva… La vida es una moneda girando en el aire, sin saber nunca si la cara es mejor que la cruz, o la cruz es peor que la cara… Agustin se quedó mudo y cerró sus ojos lentamente. Ella lo miraba extrañada por lo que le había contado Agustín.
Cara-cruz… Cara-cruz… Cara-cruz…
La tempestad se erguía sobre ellos, la confusión, la desconfianza, llegaron hasta ese punto de distancia que hasta el odio de ambos llegan a sentir el uno por el otro. Brenda caminó unos pasos hacia atrás y lo miraba con una tristeza infinita pero con el peor de los odios por él, no podía aceptar lo que pasaba. Él se dejó caer sobre un sillón que lo esperaba y trataba desesperadamente traer un recuerdo de ella, que lo calmara, algo de paz entre tanta tempestad…
-Qué pasó con Martín? Agustín quería saber del pasado de ella.
-Cómo qué pasó? Vos decis por que me separé de él? Para Brenda no era fácil hablar de su vínculo con Martín, porque había sido el amor más importante que había experimentado.
-¡Sí! eso porque terminaron su relación. Agustín sabía que estaba entrando en un terreno peligroso, hablar del pasado de uno no es fácil y más cuando el amor está oculto por ahí. Ella se quedó en silencio unos minutos, era difícil que ella guardara silencio y su rostro le cambió el semblante.
-No sé Agustin, si da para hablar de Martín, o de lo que pasó entre él y yo. -Brenda quería huir de esa situación -Para mí no es un tema sencillo de hablar y más con vos. No te ofendas, pero prefiero no hablar sobre eso. Brenda tenía que preservar su ser, porque cuando hablaba de Martín se transformaba. Agustín, se quedó sorprendido ante la respuesta de ella. El problema es que cuando no hay una respuesta, ese vacío se llena de historias que seguramente no son ciertas, que al llenar ese vacío pasan a ser verdad.
-Esta bien si no queres contar. Agustin no podía interpretar la actitud de ella; Brenda pensaba si era necesario contarle el final de su vínculo con Martín.
-Con él todo fue tan intenso cómo extraño -ella comenzaba a dar su confesión -Fue un amor muy intenso, desde el primer momento que lo ví me encantó, y comenzamos a salir. Era todo intenso, nuestros encuentros cómo también nuestros desencuentros. Me costaba confiar en él, siempre estaba rodeado de mujeres, ¡era un buen candidato! -ella sabía que todo lo que brilla no es oro -Nunca supe si alguna vez me fue infiel, siempre tuve mis sospechas pero jamás encontré algo que me dijera que lo había sido. Brenda caminaba frente a la mirada de Agustín cómo dando un examen oral -Es tan difícil hablar de esto, ¡con vos! Ella sabía que era mejor callar que hablar.
-Si no quieres contarme, no lo hagas… Agustin sabía que había ingresado a un terreno oscuro, de los que seducen pero también tienen aroma a final. Ella sentía que guardar silencio ahora de nada serviría, tal vez mentir pero ella sabe que el costo es peor y decir la verdad implica desnudar algo lo más íntimo que se tiene, las historias de amor.
-Lo engañe -de pronto le dijo Brenda -Estabamos mal…había decidido volver a retomar mis estudios y él no quería, los chicos eran su excusa. ¿Quién va a cuidarlos? Cómo si él no pudiera. Brenda ya está decidida a contar su verdad, Augustín estaba atónito frente a la confesión de ella.
-La relación se puso muy densa, tirante entre los dos. Volver a estudiar me conecto otra vez con compañeros que nos habíamos perdido el rastro y entre ellos alguien que siempre me interesó volvió aparecer, yo estaba confundida, dolida y enojada con Martín y fue entonces que con este pibe pasaba el tiempo que podía la excusa era el estudio, sin embargo, él se preocupaba por mí, de cómo estaba, cómo me sentía, cómo estaban los chicos… y sin darme cuenta o no quería darme cuenta, termine en la cama con él. En ese momento, Brenda miraba el suelo con lágrimas en sus ojos. Agustín sabía que las mujeres son igual a los hombres y que tienen las mismas debilidades y pecados, sin embargo, lo que ella siempre le había mostrado a él no condice con una persona que podría ser infiel. Y ahí está el problema, juzgar a alguien por su apariencia. El silencio entre los dos era una invitación a la incomodidad.Ella no quería hablar más y él no podía salir de la historia que Brenda le había contado y en su cabeza retumbaba una pregunta, ¿Por qué?...
-Cara-cruz… Cara-cruz… Cara-cruz…
Repetía para sí mirando girar la moneda en el vacío
-Cara, la encaró; cruz, sigo de largo… pensó cuando la moneda había llegado a su mano y que sus dedos cuidaban fuertemente el destino. Se miró en el reflejo del espejo y se sonrió . Salió del baño de caballeros, con su destino en el puño de su mano caminando hacia una mujer que lo había cautivado momentos antes. Estando a unos breves centímetros uno del otro, donde se podía oler la piel del otro. Abrió su mano, dedo por dedo y vio que su moneda decía cruz. Se resignó por unos segundos, respiró profundo para guardar lo más que podía del perfume de esa mujer que dejaría tras de él con un tatuaje en su cuello que decía Je t´aime…
Fin.
