miércoles, 29 de marzo de 2023

"Je t´aime" (tercera parte)



Ella tenía una historia poco afortunada, pero no se trata de buena o mala fortuna en la historia,  sino de decisiones. Y, a veces, son medio complicadas tomarlas y -peor aún- sus consecuencias. Pero nada se sabe hasta que las cosas se precipitan. Brenda venía de una familia que vivía en Villa Crespo, fue criada junto a su hermana mayor y su hermano menor. Su papá tenía un comercio que le demandaba mucho tiempo y su madre había dejado su rol como maestra para dedicarse a la crianza de sus retoños. Siempre bajo  el yugo de la idea que ella debía ser profesional universitaria y solamente dejar de ejercer para dedicarse a la crianza de los hijos. Y digamos que algo de esto pasó, no llegó a terminar sus estudios y se dedicó a criar a sus hijos. 

A la bella edad de 20 años, cursando su segundo año de filosofía, se cruzó con su primer amor: Martín, fue en una fiesta de un centro de estudiantes de alguna provincia del interior. Era un tipo mal criado pero de esos insoportablemente caprichoso producto de una familia muy bien acomodada de La Pampa; estudiante de abogacía en una universidad bien paga. Su vínculo fue intenso desde el comienzo, con todo lo que ello implica, el amor tiene rafagas y en las calmas las diferencias y cuando todo iba a ir a su fin, zas! ¡Un embarazo! El primero fue a los 21 años de Brenda y a los 23 años la segunda vez. 

-¿Nunca pensaste en tener hijos?... -Brenda preguntó la duda que tenía para sí. Para ella le parecía extraño que él no tuviera hijos, dado que, ella observaba con el amor que trataba a sus hijos. Él por un momento se perdió entre sus recuerdos, Agustín sabía que no había una respuesta que colme a la pregunta de ella.

-No! -contestó luego de unos segundos- nunca me pensé con un hijo, nunca tuve ese deseo de imaginarme siendo padre. Agustín le era sincero a Brenda. 

-Nunca te pasó, tal vez una equivocación... tal vez un accidente… que te hayas hecho la idea que podrías llegar a ser papá? - a ella le interesaba saber el motivo de porque no había sido padre. 

-No que yo recuerde… - Agustín volvió a perderse en sus memorias- ¡No! Si hubiera pasado alguna vez, algo de ese tenor sin lugar a dudas lo recordaría… porque hay preguntas que te cambian la vida. - Él tenía esa filosofía aprendida en la noche, entre las virtudes y los excesos. Eso era algo que a Brenda la encendía, era como estar leyendo un libro de Sartre con pinceladas de Nietzsche y Laiseca. La llevaba a lugares que alguna vez ella leyó en algún libro. Después de esa experiencia no hay un retorno posible ¿Sí eso no es amor, entonces qué es? 

-Je t ́ aime! -le dijo exaltada con sus ojos brillosos- Je t´aime!, Je t ́ aime!, Je t´aime!! Lo abrazó por debajo de sus brazos y apoyó fuertemente su cabeza contra el pecho de él. Agustín no podía procesar en tan poco tiempo los gestos de amor que ella tenía ¡Brenda era explosiva! (con todo lo que conlleva una explosión). Él no salía de su asombro por la actitud de ella.

-Nunca me puse a pensar en el tema de los hijos. Mi vieja me decía que si hubiera sido  por ella hubiera tenido muchos, pero mi viejo no quería saber nada de más hijos… -. él lo contaba con cierta tristeza- y la verdad traer un hijo a este mundo es como mucha responsabilidad, y la única responsabilidad que he tenido en estos últimos treinta y picos de años es que siempre haya alcohol en el bar.  A Agustin le costaba hablar de su historia,  prefería el silencio antes que lo ruidoso del pasado. 

-Te veo cuando estás con mis hijos -ella lo miraba con un amor tan inocente a sus ojos- y te desenvolvés tan naturalmente con ellos que a veces me digo: este tipo debería ser el padre ¡y no el otro forro! A ella solía cruzarse la idea  que hubiera sido mejor papá que cualquier otra persona; inclusive que el propio padre de sus hijos. Hay historias que nunca se terminan, algunas por amor y otras tanto, por odio.

-No importa el papá de tus hijos, cada cual resuelve como puede los problemas que hay entre padres, madre e hijos. Si uno muchas veces no está de acuerdo consigo mismo, ¡imagínate con tres personas distintas!- Había momentos donde él tenía esa capacidad de observación tan profunda que demostraban que en la noche hay vida. 

-Me duele que Martín se pierda lo genial que son sus hijos; me duele que un ser humano se pierda contemplar lo más bello que tenemos que es compartir la existencia con nuestros hijos, nuestros seres queridos. Brenda deja caer cada palabra como piedras que caen por una pendiente. Sabés que si te agarra una de esas piedras te parte. Ella tenía historias muy oscuras (de esas que te absorben energía), y que tan inocentemente te mezclás con ellas.

-¿Sabes qué? - hizo un silencio por un breve momento cómo ordenando las palabras, él necesitaba abrir su corazón a ella-  el día que murió mi viejo fue muy especial. No tuvimos una gran relación, éramos socios en un “vos no me rompes los huevos a mí, ni yo a vos y que cada uno haga la suya”. La relación de Agustin con su padre no fue la mejor. Su padre pasaba muchas horas en el hipódromo, que lo cambió por el bar. Y pese que el bar quedaba en la parte de abajo de donde vivían, las horas compartidas eran muy pocas y de mala calidad -me dijo algo que me cambió para siempre: “Agustín, este hijo de puta, te ama desde el primer momento que supe que venías a mi vida.” -Él se quebró frente a la mirada de ella; su ser había patinado feo y sus ojos se cristalizaron -Ahí me di cuenta de que la persona que más te ama en el mundo, es la que más te va a dañar. Agustin no pudo con su tristeza acuesta. Dejó escapar un par de lágrimas y un suspiro de alivio.   

Cara-cruz… Cara-Cruz ... .Cara-cruz…. 

Ella lo abrazó fuerte, muy fuerte. Quería entrar en él y sacarle la soledad que habitaba dentro de Agustin. Él la abrazó fuertemente y le susurro al oído.

-Deseo que haya  un amor que no me lastime… -volvió a tomar aire, la abrazó un poco más fuerte -deseo vivir con vos hasta mis últimos días ¡Te amo!-.  Agustín muy pocas veces dijo “te amo” a alguien. Para él significaba dejar todo su ser en esas palabras. Ella se apartó levemente de él, lo miró a los ojos que eran como océanos donde había encontrado la quietud. En este tiempo compartido era la primera vez que Agustín le decía que la amaba. 

-Yo también te amo!... -le dijo agarrándolo con las manos en su cara- ...¡y deseo lo mismo que vos! -Brenda nunca había sentido tanto amor por un hombre como en aquel instante. Ella lagrimeó por unos instantes y  volvió a abrazarlo intensamente. 

Lo que tiene el amor es que logra embellecer cualquier historia de mierda, la cambia para siempre. No hay chances de que sea de otro modo. Pudiste pasar mil situaciones horribles, habitar en los peores infiernos. Pero cuando te tropezas con el amor le das sentido a todo lo que viviste, todo ello fue un complot para cruzarte con el amor en algún momento de tu existencia y que cambie para siempre… 

Cara-cruz… Cara-cruz… Cara-cruz…

Continuará…

 


viernes, 24 de marzo de 2023

"La traicion"

Justo en ese instante, su mente recordó, que no podía irse de aquel modo.

Camino hacia atrás, unos cuatros pasos, y se sitúo frente a la puerta, sus ojos podían atravesar aquella puerta de madera de roble bien adornada.

Su duda era golpear o tan solo entrar... una pequeña gota de sudor nacía de su frente representando aquella situación.

Su mano tomó el picaporte, y lentamente lo giro... suavemente abrió la puerta, y como un ladrón entró sigilosamente a aquella morada, que minutos antes había abandonado. Sus ojos eran dos radares que cuidadosamente observaban aquel entorno que le era tan familiar. Sus pasos celosamente rozaban el suelo de madera... abrió su boca y dejó caer unas palabras...       dónde habrá ido... 

Lentamente cerró la puerta, tal vez no quería sorprender a nadie, pero aquella actitud solo hacía afirmar aquello que no quería hacer. ¿Volvió sobre su paso que había olvidado antes, aún frescos, nuevamente preguntó para sí... donde estará?...

Miro aquella escalera poco iluminada, y sus pasos seguían los rastros húmedos que había dejado minutos antes de dejar aquel lugar. Se paró frente a la escalera, contó cada peldaño, 

-13 peldaños, será de mala suerte- comentó hacia dentro.

Miró a su entorno, tratando de ubicarse, será la opción correcta, las escaleras...

Nuevamente la duda, aquella que había extraviado en algún momento. Tomó aire y comenzó a subir por las escaleras, muy lentamente daba cada paso, su vista se había posado sobre el final de las escaleras y en su cabeza aquella pregunta.

-¿Dónde estará?

Faltando tres peldaños para el final de aquella escalera, se podía escuchar tímidamente el sollozo de alguien. Por un instante el joven se detuvo, 

-Será ella? ¿Qué pasa qué está llorando? ¿Se habrá dado cuenta de todo?

Aquella situación, lo hizo dudar nuevamente, volvió tres pasos hacia atrás, y su cuerpo por aquel instante tembló. El joven tomó su cabeza con sus manos y las lágrimas brillaban en sus tristes ojos. Lentamente se sentó sobre la escalera.

Intentaba poder descifrar lo que la mujer decía entre sus sollozos, pareciera que las palabras de ella retumbaban en su cabeza, sin embargo, no podía dar cuenta de su triste decir.

-tengo que enfrentar la situación, no puedo irme porque si, sin nada, tengo que hablar con ella, tiene que entenderme...

Tomó un poco de coraje y se levantó, nuevamente comenzó a subir por los peldaños de aquella escalera, pero su paso era lento, pesado. A cada peldaño, aquel sollozo era más intenso en su cabeza. Los nervios cruzaban por todo su cuerpo, empapado en un leve sudor frío. 

Había llegado al último peldaño, y observó aquel pasillo, dividido en dos por la escalera. Tres puertas a su izquierda y dos a su derecha.

-¿Dónde estará? El joven se preguntó.

Aquel sollozo cruzaba el pasillo como un viejo eco perdido en la voz de una pobre mujer traicionada. Él sabía que era el único culpable de aquella situación.

Observaba con detenimiento cada puerta blanca de aquel pasillo, todas ellas bien cerradas, como ocultando celosamente un secreto a medias o tal vez un secreto de a dos.

Si la duda nos deja a la deriva de la decisión, cinco dudas era un abismo difícil de cruzar. El joven respiró profundamente, y giró hacia la derecha en busca de aquellas dos puertas, ambas enfrentadas como las dudas del joven. 

-estará aquí o allí? El joven en el medio de dos puertas, optó por la más cercana a su mano, aquella que estaba delante de él. Lentamente abrió la puerta, mientras que su cabeza intentaba ir metiéndose por el hueco que la puerta dejaba tras sí en movimiento.

Apenas el joven casi podía pasar su cabeza por aquel vacío, fuertemente se abrió una de las puertas que estaban del lado izquierdo. Aquel sonido lo asustó al joven, giró sobre sí y vio a la joven Natalia bañada en lágrimas y con sangre en su ropa.

Aquella imagen lo dejó atónito, pálido, inmovilizado...

-¿Qué hiciste? ¿Qué pasó? El joven atino a decir.

La joven entre sus lágrimas y maldiciones, fugazmente llevó su ser hacia la escalera, bajándolas rápidamente.

-¿Dónde vas? ¿Decime que hiciste? Ramiro increpaba a la joven, y aceptó seguirla.

-porque me hiciste esto? Repetía la joven entre lágrimas.

-fue todo muy confuso, no sabía lo que estaba haciendo. El joven trataba de justificar algo, de aquello que había lastimado cruelmente a Natalia.

La joven corría por la casa, dejando huellas de sangre por doquier. Ramiro la seguía tan cerca como podía.

-Natalia que hiciste? ¿Estás bien? ¿Decime que hiciste? Ramiro intentaba saber de dónde provenía aquella sangre de la joven.

Natalia llegó hasta la cocina y torpemente cayó sobre el suelo, y el ruido a metal rodó por la cocina, un cuchillo  manchado en sangre golpeó contra una silla.

Ramiro la vio tirada en el suelo, con sus manos ensangrentadas y a poco de ella aquel cuchillo.

-Natalia que hiciste? No vale la pena hacerte daño, por lo que hice. Ramiro sabía que su confusión había contagiado a la joven.

-porque me mentiste todo este tiempo? ¿Por qué me lastimaste de ese modo? Natalia gritaba en la cocina.

Ramiro se acercó hasta ella e intentó levantarla; en aquel instante la joven se paró rápidamente y corrió hasta el cuchillo. El joven se quedó inmovilizado, en cuclillas frente a ella; ella sentada con el cuchillo en la mano. Aquel instante cristalizó las penas y el dolor de ambos.

-me dijiste que me amabas? ¿Que jamás me lastimarías? Y ahora esto. Natalia miraba fijamente el cuchillo, y su dedo celosamente contornear el filo.

-No sabía cómo decírtelo, fue todo muy confuso para mí, ella no tiene la culpa de nada, yo fui quien la busco... Ramiro no pudo contener mas las lagrimas y comenzó a llorar.

-ya es tarde... y ahora qué... murmuró Natalia.

-intenté no lastimarte, pero se me fue todo de las manos, no sabía cómo hablar con vos y terminar esta relación que no iba más, que ambos perdimos lo que en algún momento nos unió.  Ramiro aún seguía confundido, no podía entender lo que sucedía; Natalia casi inmóvil, mirando fijamente el cuchillo y sus lágrimas que llevaban las manchas de sangre en su triste rostro.

-no quiero que te preocupes, yo ahora me voy... me voy para siempre, no quiero lastimarte mas de lo que te hice, no te preocupes por mis cosas, que ahora las recojo y me marcho. ¿Tan solo te pido que me digas que hiciste? Ramiro sabía que su suerte estaba echada.

-Y ahora qué? Que voy a hacer... Natalia repetía incansablemente una y otra vez.

Ramiro se paró y comenzó a acercarse hasta donde estaba Natalia,

-Natalia estás bien? Ramiro preguntó entre congojas.

- Ahora que hago... Natalia se preguntaba.

El joven llegó hasta ella, y se sentó muy cerca de ella, extendió su mano para sacarle el cuchillo, de pronto Natalia se levantó y comenzó a correr. Ramiro no entendió la reacción de la joven, y comenzó a perseguirla.

Natalia había subido velozmente las escaleras y de un suspiro entró a la habitación que minutos antes había dejado atrás. Ramiro tan solo vio como ella desaparecía.

-perdóname... sé que me equivoque, pero decime que hiciste?

Ramiro volvió a preguntar a Natalia, pero ella no respondió. Nuevamente el joven comenzó a subir por las escaleras, mientras escuchaba los gritos de Natalia:

-Porque me hiciste esto! La joven gritaba sin compasión alguna a su dolor.

Ramiro llegó hasta la cima de las escaleras, y un fuerte escalofrío recorrió todo su cuerpo, un fuerte dolor en su pecho lo detuvo por unos segundos. Y de golpe su cuerpo se desplomó sobre el suelo.

-Natalia! Natalia! Gritaba Ramiro.

Ella solo seguía con sus reproches, con su llanto sin consuelo. Un fuerte dolor invadió el cuerpo de Ramiro, lentamente comenzó a arrastrarse por el piso, intentando llegar a la habitación donde estaba Natalia.

-Natalia! Natalia! Necesito ayuda, no sé que me pasa... por favor veni... El joven no podía controlar su dolor.

Ramiro seguía arrastrándose por el piso hasta llegar a la puerta de la habitación, aquella imagen lo decía todo...

-Y ahora qué hago... tu traición fue tan fuerte como tu amor...

y ahora esto... Natalia repetía entre lágrimas sentada al costado del cuerpo muerto de Ramiro.


jueves, 23 de marzo de 2023

Un Símbolo de Paz.



Tal vez en otro momento, mis memorias estarían escritas en hojas de papel, hechas con carbón en forma de lápiz, hoy están ahí, en una pantalla, decodificado entre 0 y 1. 
Camino inquieto, no es problema salir a la calle, sino lo pequeña que es mi mente... Recuerdo inútilmente, recuerdo herido en la soledad de un espacio enfermo... golpeo dos veces la cabeza, tal vez, se reinicia y aparezco en otro lugar, en otro yo. 
Vuelvo a volcar sobre mi cama y en el rebote de mi cuerpo, mis ideas golpean contra los recuerdos, como queriendo acomodar una biblioteca venida a menos... Respiro... retengo...dejo ir mi aire para volver a respirar... 
- ¿Ansioso? me gritó
- Un poco! me susurro
Me detengo en mi almohada... ¡Quiero paz! ¡Quiero paz! ¡Quiero paz! tarareo dentro de mi ser, cierro mis ojos con fuerza, para ver estallar colores antes de volver a la realidad.
Ya es tarde! otra vez en la realidad y sigo buscando algo que calme mi ansiedad... ¿Cómo sería ser un náufrago solo y abandonado en una pequeña porción del infierno esperando que tu esperanza se haga realidad? Nuevamente suspiro, pero esta vez me dejo ir suave... de apoco... me incorporo sobre mí y busco un recuerdo que calme mi ansiedad...
- Hey! Hey! acá está lo que buscas!! grito audaz mi conciencia.
Me paré frente a esa imagen... el corazón se detuvo... respiré lo más profundo de lo que mi ser soportaba... mis ojos se volvieron de cristal... levante mi ceja izquierda levemente y grácil deje una sonrisa y susurré, La Torre de Agua... 
Tatuada en lo más profundo de mi ser esa torre está, me desplomé sobre la cama dejando desparramados por mi alma mil recuerdos donde la torre me miraba... Puedo agarrar cada uno de esos retazos del alma que llamamos recuerdos y relatar mil aventuras! Ufff mi alma se alborota!! Y muchos de esos recuerdos tienen sus testigos, el barrio, ese pequeño recorte del mundo, que te dará mil historias... 
Recuerdo... tendría unos 11 años y en barrio jugábamos en la "casa en construcción", una construcción de una casa que jamás se terminó y fue la guarida de nuestra niñez-adolescencia. Detrás estaba nuestro Everest, La Torre de Agua, había mil historias de aquellos que valientemente habían desafiado toda ley y habían conquistado su cima. Solía subirme en los cercos que dividían mi manzana, era mi autopista para ir algún lugar de la cuadra. A veces, Chicho salía por la ventana y te cagaba a pedos, corría y desde la ventana de su casa, "alfafor" veía la escena y se reía... ya en ese entonces, era la firma de él, su risa!.. 
Y siempre miraba La Torre de Agua y anhelaba ser uno más en esa lista famosa... No recuerdo la fecha, sería por octubre que es la época que sale el sol que no permite que el hielo vuelva, las horas de luz son "más normales", pero sí recuerdo cuando me dije, es el día...
Mis Topper negras con un par de agujeritos iban a ser mi único sostén técnico en esta proeza. Salí en el desconcierto de la hora de la cena, corrí hacía la casa en construcción, Don López riega sus plantas, me levanta la cabeza para saludarme, son minutos preciados, no puedo detenerme a saludar! 
Sigo mi marcha veloz, llego a la esquina de los Gauna y tengo que ser rápido en mis movimientos, hay mucha vieja chusma, a haber si sabotean mi plan... Hice el clásico camino a la casa del negro Raúl pero sabía que cuando pasaba frente de la casa en construcción, tenía que cruzar, entrar por la ventana y correr hasta el fondo, esquivar botellas rotas y bolsitas de poxi ran. 
Aún hay luz y hay muchos ojos siempre mirando la casa en construcción, el pequeño infierno paraiso de los pibes del barrio, cruzo veloz... salto muro, salto botellas rotas, esquivo las bolsitas de las penas perdidas para no resbalar; y el cerco del fondo tiene una rotura que pasa justo un cuerpo… 
Paso por la abertura desprolija del muro, escucho el rechinido de mis ropas sobre el cemento, esquirlas que llegaban a mis ojos... respiro agitado... pasé las murallas... Estoy en la base de La Torre de Agua. Una habitación de 4X4, color amarillo casi patito, era el color del barrio militar. Una sola puerta tenía aquella habitación, pero estaba cerrada con llave. De su centro, salía como los frijoles mágicos, la escalera que llevaba a la cima, mi stairway to heaven... 
Busqué el ventiluz que me permitía subir al techo de aquella habitación. Corrí un par de vidrios rotos, y en tres movimientos, ¡llego al techo... Ahí estaba aquella escalera y yo... Ahí estaba lo que estaba destinado a ser! Tomé los primeros peldaños con fuerza, mire obstinado la puerta que oficiaba el fin de la escalera... Tomé aire y comencé mi ascenso... Me preocupaba que nadie me viera, era una locura que un pibe de 11 años suba por ahí... Viste lo que es el barrio, te da la libertad que los ojos pueden condenar, y mi ser está destinado a ir más allá de las condenas morales… faltan dos peldaños más y la puerta. 
¡Espero que no tenga llave esta huevada! ensaye en voz alta. Agarré el picaporte y zas… Comencé a abrir la escotilla, entraba más aire y los tenues rayos de sol... subí temeroso... es una loza de cemento, nada más...deslicé todo mi cuerpo sobre la losa, estaba rotado de la realidad, con miedo. El viento sopla en Río Grande, es más el nombre verdadero es Vientos Grandes!!
Y me desafíe a mí mismo, ¡levantarme pronto! Y no soy un tipo que deje pasar los desafíos… ¡Me levante de golpe! Tenía los ojos cerrados y el viento me recorría... Ufff puedo asegurarles que el viento te susurre al oído es algo que solo están destinados a los Titanes! El viento dejó de respirar en ese instante... mis ojos se abrieron despacio, que cada haz de luz eran kilómetros de tierra que podía ver... el batallón y su cerca de madera... mi querido colegio N8 y más allá estaban las tierras de las chacras... mire hacia el techo de la Torre de Agua, mire mis zapatillas lastimadas y fui girando sobre mi eje para situarme hacia al sur, levanté cuidadosamente mí cabeza, en ese instante el sol se iba ocultando a lo lejos entre las montañas, kilómetros de pampa seca que en un momento golpea con el puente del Rio Grande, ufff tengo ser sincero, esa imagen era tan bella, tan perfecta que entendí porque los seres humanos creen en Dios. Me senté sobre mis rodillas, cerraba mis ojos y el viento me acariciaba, era uno más de esa lista…
Me quedé unos minutos más, contemplando como las montañas devoran al sol y yo siendo el único testigo de ello... el telón iba cerrando y yo ahí, siendo quien soy... 
-Diegoooo! Diegoooo! A comer!!! el grito de mi viejo, retumbaba en el viento...
Era momento de volver a casa.... Había encontrado mi Símbolo de Paz…

miércoles, 22 de marzo de 2023

"Je t´aime" (segunda parte)


La vida continuaba, ambos habían comenzado a frecuentarse,  Ella tenía que coordinar sus horarios, entre sus hijos, su trabajo y su militancia política. No era de esas mujeres que están en un partido político y van con sus banderas a todos lados; ella era de esas mujeres que hacen política con sus actos. Y se lo había dejado en claro en unos de sus primeros encuentros. Agustin tenía una vida más a contramano  que del resto, sin hijos, sin perro que le ladre y su trabajo era en un bar, era el dueño de ese tugurio; quedaba en esa zona de casas bajas entre Barracas y Constitución. Es un poco complicado cuando vivís y trabajas en el mismo lugar, porque no entendes que es lo, que es! Es una historia larga, pero había heredado ese antro de su padre que lo había ganado en una carrera de burros o al menos eso le contaba su viejo y con la frase “ Y después dicen que los vicios son malos!”

-Sabes? Anoche entro al bar un ruso negro! Agustín comenzó a reírse, pero era el modo en que él quería salir de la situación que se había generado minutos antes. 

-¿Te das cuenta? Cada vez que peleamos, salís con algo de ese bar de mierda! Ella estaba cansada ya de esas respuestas evasivas de él.

-Me jodes?! -lo dijo cómo asombrado- ¡te pareces a mi vieja boluda! Sin dudar, afirmó. 

Por unos segundos, cómo aquellos que habían experimentado en su primer encuentro, volvía a tirar una moneda al aire. cara-cruz… cara-cruz… cara-cruz… 

-Será así el amor? desencontrarse sin saber por qué. Él pensaba en cada segundo.

-Este tipo, no se da cuenta de lo que quiero? ¡No es tan difícil saberlo! Dios! Ella ronroneaba para ella, entre segundo y segundo. 

-  Brenda ya te dije que no me interesa las peleas! ¡Mi vieja le quemó la cabeza a mi viejo con eso del bar! Descargo sin respirar, de todos modos él ya no sabía porque habían empezado a pelear.

- ¡A mí no me digas boluda! ¡Nunca más!  Ni me hablas de ese bar de mala muerte y menos me compares con esa vieja que te traumo! Brenda no soportaba cuando él se manejaba cómo un estúpido. Era difícil para Agustin dar cuenta de lo que había hecho para que ella se enojara, era bastante desatento con muchos de sus gestos hacia ella. Criado bajo el ala de una madre muy protectora y un padre que le dejaba hacer lo que quisiera,la combinación daba un egoísta, pero él tenía momentos de egoísmo pero de esas actitudes que no las ve cómo tal, las vive cómo si estuviesen bien, bah, que fuera normal. 

-Bueno, perdón! -con un nudo en la garganta le había respondido- a veces no sé, que hago o  que te digo y a vos te saca! Te dije que a veces soy bastante boludo, pero no por intencionalidad, sino por naturalidad! No era sencillo para él asumir sus modos, se había recibido dentro de un bar cómo persona con un master en las calles de constitución. Sabía discriminar la hija putez de lo bueno, pero le costaba dar cuenta que hay boludeces que son evitables. 

-¡No se trata de perdón Agustin! Se trata de que empieces a darte cuenta de cómo me tratas, pareciera que no me amaras y yo a esta altura de mi vida, no estoy dispuesta a tolerar bo-lu-de-ces de na-die! Ella estaba cansada, no de él sino de su propia historia que por momentos era un deja vu de situaciones densas que le costaba despegar de la ingenuidad de él, de esos bache negros que había vivido antes.

Cara-cruz… cara-cruz… cara-cruz… esa maldita moneda viajando en el vacío, esos malditos segundos que los atraviesa, es dejar todo ahí, dar cuenta que hay algo que el otro jamás nos dará. Animarse a cambiar la historia, no de ambos, sino la historia propia de uno que es más difícil que cambiar tal vez al otro. Pero si me ama, me ama con mis defectos? Nadie es perfecto, lo que hace el amor, es ocultar las imperfecciones del otro… y cuando nos damos cuenta de ellas, el amor se terminó?

Cara-cruz… cara-cruz… cara-cruz….

Los dos se miraron llenos de odios, ella siempre era de armas tomar y fue hasta donde estaba él; él venía viendo cómo se le avecinaba una tromba blanca, no pudo más que saltar de donde estaba sentado y enfrentarla. Su metro y tantos centímetros se plantaron frente a él, desafiante, con aires de grandeza. Ella enojada era tan intensa que el núcleo del sol era hielo a su lado, ese ardor que emanaba de ella era cruel y a la vez sublime. Alguna vez vieron el centro de unas leñas quemándose, hay una luz intensa, blancos, rojos y azules majestuosos, encandilantes, sobermientente bellos y que vos deseas intensamente meter la mano ahí, tocar lo intocable de la existencia, así era ella en esos momentos. Era todo o nada! A veces el amor no es gesto sutil, sino que necesita de esa intensidad, saber que uno existe, sentir cada vena del cuerpo, que te falta el cuerpo para sentir todo lo que te atrapa en ese instante… Ahí es cuando creamos la idea de Dios… en la imposibilidad de sentir, tan intensamentes iguales pero lo que vendrá es lo más cercano a una experiencia mística, elevarse a la eternidad sabiendo que tendrá un final… 

Cara-cruz… Cara-cruz… Cara-cruz…

Se miraron fijos a los ojos, sus corazones latian al mismo ritmo… su respiración casi entrecortada, profunda y por momentos desprolija… las mismas sensaciones que habían sentido en su primer encuentro donde las pieles se fundieron. 

Brenda se abalanzó sobre él; él no pudo más que sujetar y levantarla… ella estrelló su boca contra la de él… los brazos de ambos eran helechos recorriendo una pared, buscando en cada centímetro donde penetrar, entrar en la piedra para seguir recorriendo… Sus lenguas luchando por dejar más huellas, que marcas… era una lucha injustamente bella, un frenético abrir y cerrar de ojos brutalmente coordinados, lo suficiente para ver cómo cierra los ojos y estalla de placer… Vieron que existe Dios, es en ese instante… Se habían trenzado profundamente, cómo tantas veces antes… en su piel habitaba una hermosa respuesta a los desencuentros, sabían que ahí ganaban perdiendo los dos… él era un obsesivo de la piel de ella, cómo un perro buscando un rastro la olía y babeaba buscando encontrar el paraíso… ella era un temblor constante frente al sabueso que recorría su piel, ella apretaba fuerte con sus piernas para marcarle el camino… Maldito el momento en que uno entendió que perderse en el cuerpo del otro es el peor de los pecados y el que más vamos a cometer!! No queda otra que amar el infierno de tamaña lujuria…

Ella tenía una forma en particular de dejarlo en otro plano a él,  a ella le encantaba verlo a él ir desprolijamente sobre su cuerpo y con movimientos sutiles, profundos ella le mostraba el camino a recorrer. Esa sincronización brutalmente inexplicable… entrar en lo más íntimo del otro, saciarse vulgarmente entre cada rincón de su cuerpo, entrar dentro del otro y sentirse uno. Esos cuerpo malditos que luego tiene que habitar un cuerpo separado del otro… 

Cara- cruz.. la moneda gira en el vacío del tiempo… Cara-cruz… elegir entre la perdición o la condena… Cara-cruz… será real??

continuará...


 


sábado, 18 de marzo de 2023

"Je t´aime" ( Primera parte)


 "Je t´aime"

… No sabe bien por qué, pero algo de ella lo había dejado en la tempestad de sus pensamientos. Uno sabe cuánto tiene que perder, cuando la apuesta es grande, pero acaso eso fue alguna vez un motivo de impedimento? Hay algo en el silencio de sus ojos, que es una trampa fatal. De todos modos, lo que más le inquieta de ella es su sutil inteligencia que la sabe disfrazar bien en la belleza de su sonrisa.  Él era un tipo hosco, poco formado y bastante terco. Un mal criado! pero no de esos caprichosos, sino de aquellos que la calle le da más sabor que un libro. Ahí estaba, en esa tempestad… Tal vez, lo mejor es siempre contar cómo se llega a una tempestad…

Ella era de esas mujeres que habían sido criadas para formar la familia perfecta, pero su ser no aceptaba tamaña empresa, no porque no tuviera las características sino que ella quería otras cosas, una de las primera frases que le dijo a él fue “a mí no me importa lo que pienses de política, a mi me importa que hagas política con tus actos!” Ella tenía en su haber, un par de fracasos amorosos - cómo si nadie conociera sobre esto!- pero los cuenta con ese dolor triste que sabe que la cagó y ya no puede volver atrás. Ella contaba mucho sobre su vida, necesitaba que él supiera todo de ella, que tenía que conocer sus miserias, su equivocaciones, incluso que sus aciertos fueron sus equivocaciones más felices de su vida. Ella era mezcla de una princesa de un cuento de las mil y una noche, y una revista editada por el partido obrero y rock nacional; pero paradójicamente su vivir era más bien de una piba de Palermo con perfumes de Belgrano, que una piba de Parque Patricios con familiares en Mataderos. Ella era sutilmente inteligente, había estudiado filosofía pero una de esas equivocaciones felices le fue el impedimento de continuar. Y esa sutileza la uso para otros lados pero siempre siguió cultivando esa manía por autores que te explotan el alma, ese amor a la sabiduría. 


Era una historia de tragedias griegas, cuentos de Lovecraft y hasta alguna novela de Isabell Allende.Era sublimemente cautivadora, cómo un imán para el abrazo y de una boca ferozmente peligrosa, era intensa cómo sol y peligrosa cómo los abismos. Ella era de esas mujeres que te miran a los ojos y contemplas el universo, la inmensidad de lo desconocido para uno y que seduce tanto! Ella era más de lo que él nunca se había imaginado, ella era pasión y obsesión. No era fácil ser ella en muchas ocasiones, tenía pasajes oscuros, tenebrosos, de esos tren fantasmas que son jodidos y en vez de enfrentarlos, arrolla todo a su paso. Podía convertir el más precioso día de verano en una pileta con una birra bien fría, en la peor noche de invierno, donde lo más tierno que vas a recibir es un viento de 120 km/h en la cara y que en vez de lágrimas te cae cubitos de hielo, en cuestión de segundos. Era peligrosamente bella, cautivantemente cruel y tan esclava del amor. Ella era contemplar la creación de la divinidad o el infierno de los pecados. Son de esas mujeres que no darán el brazo a torcer pero que algo del amor las doblega y no saben donde están perdidas.  

Era difícil que él no la viera, era la doncella a rescatar en la torre del castillo, no habría ni dragones, ni ejercito posible que detuviera a nuestro héroe en busca de su doncella, mostrar las mejores armas en busca de la épica, pero ella bajaba y subía solita! El amor tiene eso, de una contradicción tan especial que nos enamoramos aún de gente no indicada, que pese al error fue preciosa esa equivocación. No se trata de cuántas veces busques en el amor, sino más bien, que te sorprenda. Así fue su infortunio de su encuentro, porque para la tempestad necesitas de todo un poco mezclado con intensidad. 

-"Je t´aime", dice ahí. Le dijo ella mirándolo a los ojos; él incómodo porque había sido descubierto husmeando su piel. 

- ¡Perdón!? Le salió al paso a él; el fisgón atrapado infraganti! Tenía un tatuaje que era el perfume de su cuello, tenía más historias tatuadas en su cuerpo. Era imposible no ver esas letras bailando en su piel, ese precioso y alargado cuello. Sin embargo, era el maldito anzuelo, de su boca gentilmente carnosa, brillante y sus ojos tan cuarzo ahumados para esta existencia. Su voz, era cómo el flautista de Hamelin, ella era cautivamente peligrosa para la rata que era él. 

- Qué en mi tatuaje qué está en mi cuello y que estás observando hace 15 minutos dice Je t´aime!! Era ingeniosa con lo irónico, era un tiro certero de muerte. Le dijo al hombre que estaba cambiando el pelaje, se iba abandonado el negro de su pelo por una especie de color gris… cómo el zorro!  Con cara de sorprendido y fingiendo indignación por haber sido atrapado dejo ir

- ah! mira vos! y qué significa? dijo cómo sorprendido de cómo tratando de salir de lo ridículo que había quedado- 

-Te amo en francés. Ella había dejado ir entremedio de sus labios intensos y con un suave acento francés y mirándolo profundamente a él. Si!, lo había desnudado con sus pensamientos más dulces. Había que incomodar a un tipo de muchos conocidos pero pocos amigos, que la noche era su hogar y de día se dormía.

El era un tipo bastante particular, había recibido un par de cachetazos en su infancia; en su adolescencia había cruzado varías veces por el infierno, estar entre tanto fuego, seguramente más de una vez te quemas pero con ese gustito a triunfo, de haber logrado

salir del infierno más de una vez, que terminan forjan el temple de uno. Pero cómo toda virtud también tiene sus consecuencias, no siempre un beneficio es sano para uno. Todo será cómo uses lo aprendido. Tenía recorrido varios kilómetros de fracasos y aciertos, es cómo uno más del montón pero no tanto, era lo suficientemente necesario para salir de la media, tal vez podría ser más, pero había algo en él que siempre lo retenía a no ser mejor. Dicen que los buenos cosechan las espinas de las rosas, y tenía más espinas que rosas en su haber, de hecho no llegaba a más de dos pero si miles de espinas. 

-Muy bien, hablas francés entonces! graciosamente lo había dicho. 

-No!, solo quería tatuarme, te amo en otro idioma y cómo me gusta cómo suena el francés. Me lo tatue y listo! Era una mujer muy segura de sí misma, le gustaba hablar de todo un poco y un poco más, su sonrisa era un cheque en blanco y su gracia infinita.

-Bien! ¡Qué tal! Me llamo Agustin, y vos? le extendió la  mano derecha firme esperando que ella le brindará su mano. 

-¡Hola Agus! ¡Me llamo Brenda! Se abalanzó sutilmente hacia él y le dio un beso en la mejilla, dejándole parte de sus labios marcados. Ayudada por el brazo extendido de él, porque ella lo que tenía de baja le sobraba en actitud. Él quedó confundido, un poco aturdido al tronar sus labios en la piel de él. Había sido invadido por miles de imágenes y cada una de ellas, Brenda estaba desnuda junto a él. Él sintió que el infierno era un lugar frío en relación a la piel de ella. 

En esos breves segundos los pensamientos de ambos comenzaban a ser tempestuosos, esos breves granos de arena eran eternos cuando el deseo te prende fuego! Sentís desde la uña del pie hasta el último cabello de la azotea. Esos malditos segundos que te condenan a un futuro virtuosamente bello o un futuro entre penas y reproches! Malditos segundos azarosos!! Ambos sentían la moneda venir en bajada, cara-cruz… cara-cruz… cara- cruz… 

elegir en esos malditos segundos, empeñando lo único que tenemos y que ya lo perdimos tantas veces… Tal vez, siempre intentemos después aún de perder. Pero quién puede elegir en la primera bien?


Continuara...

El último reproche

—¿Una terrible consecuencia puede suceder? Ella le susurró al oído a Carlos. Él la miró con desconfianza y se apartó unos centímetros. Romin...