miércoles, 4 de octubre de 2023

"La jaula"



"La jaula"

Cierto día, alguien me regaló una jaula con un pájaro.

-Mira, te doy esto porque cada vez que voy a tu casa, está todo en silencio, le falta como más vida, así que cuídalo!

-Esta bien! y cómo se llama? ¿Qué cuidados tiene?

-Pone el nombre que quieras, y podes aprender a cuidarlo cómo quieras!

Ahí estaba, la jaula -mediana, no muy grande, ni muy chica, tal vez cómo la cárcel perfecta- dentro aquel pájaro de belleza sutilmente exótica y yo mirando fijamente.

-Para que mierda acepte! Y ahora cuidar este pájaro!! Mis pensamientos giraban ahí, en la jaula y el nuevo compañero. 

Así pasó el día, yo sentado frente a la jaula y a mi nuevo compañero, lo escuchaba cantar, lo observaba volar de un lado a otro de la jaula. Por momentos mi mirada dejaba al plumífero y miraba el cielo desde mi ventana y sentía esa inmensidad en mi ser.

-Sabrá este pequeño pajarito de esa libertad tan inmensa? ¿Sabrá volar con el viento en contra? Bajo la lluvia? Qué sabrá este pequeño… ahí dos seres tan distintos pero en algún lugar tan iguales.

Los días se sucedían, él me brindaba su canto y sus aleteos, yo cumplia con el alimento y el agua; solía dejarlo cerca de la ventana como para que viera todo aquello que jamás podría tener, o bien yo creía que no podía tener. Me iba y cómo si supiera que por un tiempo me ausentaba, me regalaba una bella canción, una melodía que tarareaba camino al trabajo. Cuando mi trabajo era un poco tedioso recordaba la melodía y algo dentro de mi se tranquilizaba. De vuelta en casa, mi compañero cantaba más intensamente y volaba con agilidad de un lado al otro de la jaula, como dándome la bienvenida. Preparaba mi cena y me sentaba frente a la jaula; y el pequeño turaco se quedaba inmóvil frente a mi, observando cenar, grácilmente solía mover la cabeza de lado a lado, y cuando yo le decía algo, automáticamente se “picaba” el pelaje, tal vez cómo decirme, ah! mira vos…

Así eran nuestros días, casi como un contrato, mis mañanas y noches eran decoradas con el canto meloso y el vuelo de mi compañero, en tanto yo, le daba de comer, de beber, en sí, lo protegía, era un modo de mostrarnos afecto. Un día me llamó aquel que me había regalado el pequeño Turaco.

-Y querido? ¿Viste lo que es?

-¡La verdad si! hacemos una buena compañía el uno al otro, mi casa se ve de otro modo, mi vida tiene otra forma, gracias!

Así eran nuestros días, desayunaba unos mates frente a la ventana, mientras él cantaba y volaba de tanto en tanto. Me marchaba y dejaba su mejor canto como una despedida, regresaba y el festejo de sus aleteos eran los abrazos que me entregaba. Un domingo me desperté, más temprano de lo habitual… prepare mi desayuno… llegue al living dejando todo sobre la mesa… corrí las cortinas, abrí de par en par las puertas de mi balcón… ese sol de primavera, que sabe cómo golpear correctamente… y ese inmenso cielo tan celeste… Puse en la mesa la jaula con mi compañero; él cantaba como si fuera su primera vez. Lo miraba fijamente, mientras sostenía un mate en mi mano; de tanto en tanto, él volaba de un lado al otro de la jaula. Fue un instante, y el pequeño pájaro se posó en su percha. Lo mire, me miro, nos miramos…

-Cuál fue tu libertad? ¿Qué fue lo que pudiste elegir? susurré entre mis dientes, mientras él movía su cabeza de lado a lado como queriendo escuchar aquello que había dicho.

-Ahí está la libertad soñada -señalaba el cielo que acechaba mi ventana- ahí todos somos un grano de arena! ahí solo se puede sentir! el susurro quedó atrás y mi voz era más sutil, pero aún guardaba cierto temor…

-Me imagino; que de una jaula a otra te han pasado, maldito ser humano! maldito hombre! Quien es capaz de privar la libertad! quien es tan cruel de cortar el vuelo de la libertad, quien más, que el mismo hombre! mi voz en aquel momento era intensa, tanto que él, voló contra la reja de su jaula, como si quisiera decirme algo.

-En este tiempo, te di mi afecto, te di lo que mejor puedo darte y tú en tu encierro me diste lo que mejor podrías darme? ¿Puedo alguien encerrado dar lo mejor? ¿Puede alguien que no conoce la libertad dar lo mejor? en ese instante mi aliento se aceleró y el corazón golpeó fuerte contra mi pecho; él con más fuerza golpeo contras las rejas de su jaula, nuevamente. Me abalance contra la jaula, tomándola con furia, mire en lo profundo de esos ojos negros..

-¡No soy yo, quien te retenga! no puedo ser de esos tipos, a los cuales siempre critique; no soy tu dueño, tan solo puedo darte aquello que aún no conoces, tu propia libertad! En ese momento abrí la jaula dejando la puerta hacia la ventana y tan solo grite:

-¡Eres libre, eres libre!

Entonces aquel pájaro como si hubiera esperado ese momento, salió ferozmente de su jaula, mis ojos brillaban, mi sonrisa explotaba y a viva voz gritaba:

-¡Eres libre, eres libre!

El pequeño pájaro comenzó a volar en redondas en el living, mientras cantaba fuertemente; yo volví a gritar:

-¡Eres libre! Eres libre!

Era feliz en ese instante ver cómo aquel pájaro volaba libremente y cantaba, estaba a poco de escapar por mi ventana y vivir en libertad… Era tan feliz en aquel instante…

Pero de pronto, su canto se apagó y con velocidad volvió a entrar a su jaula… Si hubiera tenido manos, seguramente hasta hubiera cerrado la puerta de la jaula… sus patas agarraron con fuerza los barrotes de la jaula.. Mi sonrisa de golpe entristeció… mi corazón se quebró fácilmente y me desplome en mi silla… 

Miraba la jaula con la puerta abierta, el pequeño pájaro agarrado a los barrotes de su jaula, con una mirada triste, -una mirada de temor?- por lo menos era lo que yo sentía… Pasó un tiempo de ese modo, cómo si alguien hubiera puesto pausa a la situación… luego de tomar mi desilusión entre mis manos, tal vez casi como tirándola por la ventana de mi balcón, cerré la puerta, corrí las cortinas, gire esperando ver al pájaro salir de su jaula, sin embargo, seguía ahí, agarrado a su jaula… No me dejó más alternativa, cerré tristemente la puerta de la jaula…

En ese momento, el pequeño pájaro se montó en su percha, acurrucandose sobre sí mismo, agacho su cabeza, quedando inmovil. Yo respiré profundamente, cerré mis ojos y una lágrima corrió por mi mejilla. Esa noche, no hubo cantos, ni vuelos felices; la mañana siguiente fue igual. Tome la jaula, mire fijamente al pequeño pájaro y le susurre:

-Puedo enojarme contigo? Si tu no sabes lo que es la libertad? Puedo enojarme contigo? Si no sabes vivir de otro modo más que encerrado en tu jaula. Tal vez, quise algo más, algo mejor para tí, tu libertad, pero tú no sabes que es, o bien piensas que tu libertad está dentro de esa jaula… 

Camine unas cuadras y entré al petshop que quedaba de paso a mi trabajo. Le dije al vendedor que no podía hacerme cargo de aquella ave; el vendedor intentó que yo cambiase de opinión, pero no hubo caso, me marché de ahí con mi ser a cuestas…

Cuando salgo a mi balcón y veo la inmensidad del cielo, pienso que fue lo que tanto lo atemorizó… Paso por el petshop, y suelo verlo en la ventana cómo vuela de lado a lado de su jaula, inclusive hasta canta nuevamente… Miro al cielo tan inmenso y pienso… Yo elijo la libertad de mi soledad, aquel pájaro eligió la esclavitud de lo que único que conoce, su jaula...en algún tan parecida a la mía…

 

viernes, 28 de julio de 2023

El comienzo


 El comienzo...

Desde lejos, veía por tv las tormentas de Buenos Aires, esa lluvia copiosa y pensaba, ¡qué buena lluvia! La lluvia de Grande no es lluvia, es molesta y sin fuerza, el viento la licua en su camino al suelo… Anhelaba caminar las calles de Baires con esas lluvias tormentosas -¿Algo tendría que ver con la vida que iba llevando?– 

Había llegado a la ciudad de la furia y me había instalado en un pequeño departamento, con pocos muebles, con mucha música para escuchar, con muchos sueños por llevar a cabo. Una tarde de verano, el calor era agobiante, poco a poco el cielo comenzó a ennegrecerse, aquella tarde se canjeó por una noche de arrebato. Se escuchaba por momentos rugir el cielo… ¡Por fin! La tormenta que había visto siempre por tv, estaba ahí, al alcance de mis manos. Luego de chispeantes relámpagos y el último silencio que antecede a la tormenta alguien abrió la canilla y la lluvia se desató como si fuera el diluvio que cuenta un viejo libro.

Me había preparado tiempo antes de venir a vivir acá, tenía mi cassette TDK cinta de cromo de 90 minutos, donde solo había espacio para dos canciones, en aquel entonces toda grabación casera, tenía un toque artesanal, bah, eso lo que los pibes de ahora nunca van a entender! Entre relámpagos y rugidos del cielo, ese aguacero me estaba esperando! Me calcé mis zapatillas negras, me acomode mi bermuda estilo militar -al tono de mis zapas- y me puse una remera rockera que tenía a “gargarita” y al “cadete del espacio” como estandarte! Agarre mi Walkman amarillo patito -no era cualquiera, era uno especial para soportar agua. Pesaba como un kilo!- y busqué aquel cassette que solo había sido concebido para ese momento, siento el ruido de la cajita de plástico que albergaba el cassette abrirse, luego el sonido de la cinta acomodarse dentro del carcasa de plástico, como sabiendo que era su momento… suave pero firme el cassette entró al Walkman, lo cerré con ansias pero no había ruido ahí. Me coloque los auriculares y sentía ese vacío, ese silencio entre los auriculares y mi tímpano, como León en el perfecto asesino, tenía que ser prudente y saber en qué momento apretar play, me había preparado no toda una vida, pero sí unos meses largos… salí de mi dpto, tome el ascensor… y me pare frente a la puerta de cristal del edificio. 

Dentro de aquella construcción, un joven sediento de caminar bajo la lluvia fatal de aquel día, afuera porteños corriendo, siendo acechados por el agua, algunos acurrucados en los hall de algún edificio, casi rezando para que alguien terminara con la lluvia. Gire la llave y abrí la puerta… en ese momento me golpeó el calor aliviado por la lluvia, mi corazón se agitó y me gritó ¡es el momento! Mientras mi mano derecha abría la puerta, la izquierda, que sostenía el Walkman escuchó la orden, ese picarón gordito no dudo ni un segundo y apretó el botón de play… mi cuerpo estaba en la vereda siendo perforado por la lluvia y en ese mismo instante los arpegios de “stairway to heaven”, dejaban mi alma en un estado de Nirvana… la droga más poderosa un deseo hecho realidad! 

Mi ser se agitaba dentro de mi piel como queriendo salir a jugar con las gotas de la tormenta… comencé a caminar sin rumbo… solo era disfrutar cada paso, cada acorde, cada gota que llegaba a mí… veía como todo en cámara lenta alrededor de mí, los grandes agazapados bajo los paraguas, uno que otro se animaba a dar zancadas para llegar a algún lugar – quién puede pensar que correr hace que te mojes menos?- mis pasos bailan con los charcos que habían en la vereda, mis párpados solían cerrarse por leves instantes… la guitarra de Page jugando con la voz de Plant, que golpeaba contra los parches de Bonham, y los graves de John Paul Jones le dictaba a mi corazón latir… sin más, ni menos mi voz se mezcla con la Plant en ese final épico “and she's buying the stairway to heaven”… ese segundo cruelmente asesino que es la espera entre una canción y otra, se presentó sin más pero antes que mi ser volviera a su lugar, como si la tormenta estuviese dentro de la cinta comenzó a hacerse sentir… sutil golpeteo del hit- hat… un bajo que le ponía melodía a mis pasos y los teclados  Manzarek que describían el sonido de la lluvia, nuevamente, sublevaban a mi ser… así fue el comienzo entre ella y yo, entre la lluvia y mi ser…


miércoles, 17 de mayo de 2023

El Estado y sus vicisitudes

La imagen es del pintor Jheronimus van Aken, conocido como el Bosco, dicha obra se llama "La nave de los locos" y es de 1503/04. Creo que es una pintura que nos representa muy bien a los Argentinos. El análisis pictórico se los dejo a ustedes, pero algo quiero escribir.
Hoy en día y hace un tiempo atrás existe cierto tipo de odio hacia el Estado, pero que nos dice "ese odio al Estado". No me voy a poner a desarrollar que es el Estado pero en lineas generales es un estamento regulatorio de la vida de los seres humanos que conviven es un territorio común en el cual celebran de forma voluntaria acuerdos de tipos social, civil, comercial haciendo posible la convivencia. Y desde ahí el abánico estatal en inmensamente grande y por ende defectuoso. Cuando un grupo de personas "anarco-capitalista" ( la realidad son liberales sin formación filosófica ni sociológica) comienza su ataque con respecto a la presencia del Estado en la regulación de la economía, utiliza dos imágenes para engañar a las personas, "los políticos y aquellas personas que reciben una ayuda del Estado como los llamados "planeros" de forma despectiva". Porque la utilización de dichas imágenes, porque en primer lugar, la clase política permite un abanico de personajes nefastos de los cuales muy pocos de ellos pueden salir "bien parados" y por su responsabilidad en el ejercicio de sus funciones, en tanto la otra imagen, han sido parte de la dirigencia política y los medios empresariales de comunicación que había que estigmatizar a una clase social en contra punto a la "clase trabajadora" y en ese punto construyen el fantasma de la sociedad: "existe una clase (políticos-planeros) que se roba nuestro trabajo (el supuesto pago de impuestos)" y con ese sofisma sostienen un argumento que oculta algo más peligroso. El Estado no se reduce a la clase política, sino que por el sistema que existe en nuestro país el Estado tiene muchas otras caras a saber: médicos, maestros y profesores (jardin, primaria, secundaria, universitario) policía, militares, investigadores de diversa índole, desarrollo de rutas, caminos, autopista, sistema de energía, construcción de establecimientos como escuelas, universidades y hospitales, es decir que el "supuesto pago de impuestos" no tan solo "se mantiene ese grupo de vividores (politicos-planeros)" sino todo un sistema mucho mas grande. Y agrego, el sistema Judicial también, desde sus empleados hasta los jueces, pero porqué ahí no se lo critica? Porque es el poder del Estado que dicta justicia y eso puede definir muchas cosas! Ejemplo: El abogado X escribe siempre en contra de los politicos/planeros, que son los males de los males de la sociedad, peroooo no dice nada con respecto al sistema donde desarrolla su trabajo, dado que, sabe muy bien que ir en contra de los trabajadores del sistema judicial y Jueces le sería contra producente. Es simple, si el abogado X dice "todos esos vagos que están en el tribunal tal cobran y no hacen nada!" que pasaría? Justamente ese abogado X no podría tramitar su trabajo, porque esos trabajadores le harían la "vida imposible" (claramente de ocurrir esto, esta mal hecho, no hacer el trabajo porque te critican). El sofisma "yo puedo decir tal o cual cosa porque pago mis impuestos" es muy frecuente escucharlo, generalmente de pequeños emprendedores, empresarios hasta los grandes empresarios", y la verdad es que todos ellos, no pagan lo que deberían pagar, porque parte de sus ganancias (y a veces hasta la mayor parte es en "negro") bajo la excusa de que el Estado utiliza mal los fondos, no facturo lo que corresponde, ni pago por ello. Entonces uno lee comentarios o ve por tv a empresarios enojados por que tienen que pagar los impuesto para "bancar vagos", gran parte de su dinero fue por no tributar lo que corresponde pero ellos son honestos y los otros no. 
Realmente el Estado es inmensamente grande en Argentina y quienes tiene la responsabilidad de hacerlo mas eficiente no hacen nada por hacerlo. La clase política de nuestro país solo demuestra que son incompetente en muchas áreas (será por eso que tiene mas asesores que neuronas) y dan trabajo a un grupo de vividores que jamas van a trabajar o que están en una oficina cumpliendo horarios mientras publican asados en las redes sociales.
Y en esa Nave estamos todos, pidiendo al Estado todo, como si fuera dios, que nos pagan, que nos den, que no nos saque, que no de, que ese es así y que el otro es así. Alguna vez pensaron realmente hacer las cosas como corresponde? Pero bancar de verdad lo que realmente corresponde, desde lo más básico de no tirar un papel al suelo hasta pagar lo que corresponde nuestros impuestos. Realmente ser ciudadanos mas responsables, así solo así podemos cambiar el sistema de mierda que tenemos. Dejar de tener políticos corruptos, jueces corruptos, empresarios corruptos, comienza por nosotros, si yo no quiero votar un corrupto, no ser corrupto yo, solo así podemos pensar en modificar el Estado y sacar de él a ese grupo de mafiosos que están desde siempre en Argentina. 
El problema no es vivir en Argentina, sino los argentinos, como dijo el ex presidiente del Uruguay Batle y que tanto molesto a nadie, porque era verdad. Podría escribir mucho más, porque realmente es un tema que me apasiona que es la transformación del Estado, porque pienso que un Estado debe ser presente en todas las áreas de la vida cotidiana, sin ser un juntadero de culos (perdón por lo técnico) y que realmente pueda favorecer a todas las personas que quieren progresar social y económicamente en un país, que se tenga jueces imparciales y políticos honestos y capaces, generando empresarios responsables y no corruptos.

domingo, 7 de mayo de 2023

"Maldito Lunes" (segunda parte)


 

Joaquín salía de la boca del subte con su mala suerte a cuestas, en su cabeza se reprochaba no haber podido viajar con aquella mujer. Caminaba rápido sin ver, no podía salir de su malestar, repasaba la mañana y se reprochaba no haber hecho contacto con  ella. En ese torbellino de pensamientos en torno a esa mujer, se le aparece la idea de pasar por la verdulería. Por unos leves momentos podía sacar de su cabeza eso ojos negros, sin embargo era una lucha inutil. Salió de la verdulería raudamente, solo deseando que ese maldito lunes terminará.

Sin darse cuenta, tropezó fuertemente con otro transeúnte, vio esa caída en cámara lenta y con rapidez actuó para rescatar de un golpe seguro a aquella persona. Breves segundos de su actuar altruista, se topo con el cosmo otra vez, esos profundos ojos negros estaban frente a él una vez más. Por primera vez Joaquin se volvió religioso y creía que los milagros tal vez existían. Ella al ver a su salvador ensayo la sonrisa más bella que tenía guardada hace años en el fondo de su alma, tal vez, era cierto que los lunes no eran tan malditos. 

-¿Estás bien? Preguntó Joaquín torpemente

-Si!, gracias. Ella respondió dulcemente. Unos breves segundos los distanció, cada cual se habían refugiado en su mente, cada cual hacía un repaso de qué podría llegar a pasar si aquel encuentro podría continuar o solamente sería otro capricho más del destino cómo su cruce en el subte. 

- ¿Te veo cara conocida? Joaquin no quería ser muy evidente en sus deseos.

- No creo, bah, tengo muy buena memoria y difícilmente me olvidara un rostro conocido. Ella le respondió firmemente. A él en ese momento lo invadió una extraña sensación de vergüenza y desilusión. La mirada de Joaquín se había transparentado. "No puedo dejarla ir así no más… no puedo ser tan cagon, me tengo que animar a más… no me puedo condenar a ser un tipo gris!" Joaquín pensaba en esos instantes.

- Discúlpame, por haberte llevado por delante, hoy fue un día muy complicado, todo me salió mal… balbuceo tiernamente… perdón, ¿tu nombre? Joaquín luchaba por primera vez contra su propia mediocridad. Ella lo miró fijamente a los ojos, cómo queriendo penetrar en los pensamientos más profundos de Joaquín. Sus labios tomaron esa curva que lo dejaba a la deriva a él, respiró suavemente

- Daniela, ¡mucho gusto! Ella extendió su mano derecha para estrechar la de él. Joaquín se paralizó unos segundos. Tomó la mano de ella desde los dedos, giró suavemente la mano y sin dudarlo la beso tiernamente por encima de los nudillos. Era el acto más rebelde y amoroso que Joaquín había tenido en los últimos 10 años. A Daniela le pareció un gesto precioso.

- Hola Daniela, me llamo Joaquín. Él había sentido que el ser arriesgado tiene sus beneficios, ella lo miraba y sonreía.

- ¿Sos de virgo? Ella preguntó sin rodeos. Él quedó atónito.

Sí, ¿ cómo sabes? Joaquín no salía de su asombro 

- ¡Soy media brujita! Ella comenzó a reírse y él no pudo más que amar esa risa. 

Sin darse cuenta habían pasado treinta minutos hablando en la calle, cómo si no se hubieran visto hace un par de vidas pasadas. Eran dos desconocidos que se conocían muy bien. Parecía que el azar estaba a favor de Joaquín, Daniela se dirigía hacia el mismo lado. Caminaban muy juntos uno de otro, hasta se buscaba esa inocencia de tratar de golpear el hombro del otro, diciendo aquí estoy! 

Llegaron a la puerta de ingreso del edificio donde Joaquín vivía. Sus miradas se volvieron a estudiar una vez más, sus bocas se callaron de golpe porque sus miradas lo decían todo. El cosmo negro que habitaba en los ojos de Daniela llegaban a esa pradera verde de otoño que eran los ojos de él. Hay amores que solo los puede contener la Naturaleza pero también la Naturaleza puede ser feroz.  

- Bueno, acá vivo… fue un placer hablar con vos Daniela. Joaquín no quería despedirse, no sabía cómo pedirle una forma de estar en contacto.

-A mí también me encantó hablar con vos, es más, me gustaría volverte a ver y seguir hablando -Daniela era una mujer temperamental y cuando algo quería hacía todo lo que estaba a su alcance para lograr su objetivo- Tomá este es mi numero de celular, mandame un whatsapp y te agendo, bah, si queres… Ella le había alcanzado su número en un papel cómo si estuviera preparada. Él implosiono de felicidad en ese instante, intentaba de diversos modos ocultar su alegría.

- ¡Genial! Ahora subo y te envío un mensaje. Joaquín no salía de su alegría. Ella se acercó hasta él y le dio un beso en la mejilla, pero no era un beso cualquiera de despedida, son esos besos donde apoya todo el labio y se presiona suavemente fuerte. Joaquin volvió a sentir la sangre fluir por todo su cuerpo, no podía creer lo que le estaba pasando.

Ella giró lentamente con una sonrisa brillante y comenzó a caminar para ir desapareciendo lentamente ante la atenta mirada de Joaquín. Espero que la figura de ella se fundiera con el entorno de la ciudad y ahí entró al edificio. Prácticamente no caminaba sino que iba elevado por las sensaciones que Daniela había dejado en él. Entró en su departamento, se dejó caer sobre el sillón gastado que estaba estacionado en el living, sacó su celular y agendo prontamente a Daniela, y escribió un mensaje “Me cambiaste el lunes, gracias”, luego lo envió y en su pantalla se marcó una sola tilde. Joaquín miraba con nervios la pantalla del celular, a cada segundo que no aparecía la segunda tilde, más le incomodaba. Dejó el celular en la mesa ratona y fue a bañarse. Bajo la ducha, cerraba los ojos y se deleitaba con la mirada de Daniela. 

Ella había llegado a su dto, poco iluminado y prendió un sahumerio de canela, sacó de los bolsillos de su campera su celular y un mazo de cartas del Tarot. Miró su celular y estaba apagado porque había quedado sin batería, lo dejó sobre la mesa y mezcló las cartas durante cinco minutos, dejó el montón sobre la mesa y cortó dos veces, junto las cartas y sacó la carta de arriba, dejándola caer la carta sobre la melamina gris perlada. El Arcano VI resplandecía sobre la poca luz que daba a la mesa. Ella sonrió, caminó unos pasos y puso su celular a cargar. Preparó un gin tonic, con tres rodajas de limón, y se alistó en su sillón de un cuerpo que la contenía, se acomodó entre los almohadones. Bebió suavemente su bebida y de sus ojos cayeron unas lágrimas. 

Joaquín miraba su celular, casi sin respiro, esperaba ver las dos tildes prontamente, sin embargo esto no ocurría. Su mente jugaba una mala pasada con él. Esa ansiedad que genera las pesadillas más extrañas que se pueden inventar uno. 

-”¡Qué boludo que soy! entre cómo un gil! justo la mina tenía preparado su número para dármelo a mí!! soy un re gil! Joaquín pensaba para él. No podía salir de su mal estar. Su sueño se transformaba en una pesadilla. Con un gran mal humor se fue a acostar, decepcionado por la circunstancia. Daniela mientras tanto, ya había liquidado una botella de gin y seguía en su sillón luchando contra sus lágrimas. Parece que al final de cuentas, los lunes son malditos…


Continuará…


domingo, 16 de abril de 2023

"Maldito Lunes"

No se sabe bien porque pero los lunes son malditos, será el comienzo de semana o  el fin del fin semana, pero los lunes no son nada gratos. Otra vez la opresión de lo cotidiano con el trabajo y esas obligaciones vanas que nos someten comienzan los malditos lunes. Era el momento más terrible del año, 20 de diciembre y uno está asqueado del todo, vienen las hipócritas fiestas de navidad y la borrada memoria del primero de enero.

Joaquin maldecía para sus adentro viajando en el subte A, a su maldito trabajo a las 7:59 de la mañana. Ese subte estaba apestado de personas con caras largas, molestos por el calor y abrumados por el fin de año que se lleva a cuesta. Y entre ese mal-estar general la vio a ella… de pronto sus maldiciones se fueron de su mente y por primera vez escuchaba la música que salían de sus auriculares y mientras la veía tan detenidamente escuchaba la frase “me prendí al verte, me volví al despertar”, tal vez, los lunes no son tan malditos cómo parecen. 

Joaquin parecía despertar de un letargo, no sabía bien por qué pero hace un tiempo atrás había apagado su vida, bah había puesto ese piloto automático que se pone cuando todo es igual, siempre igual, todo lo mismo. Nunca fue un tipo de buena suerte, tampoco se puede afirmar que tuviera mala suerte pero era un tipo de buena suerte para las suertes malas. Y pese a varios arrastrones que la vida le había pegado, tenía una especie de buena fé, de cierto romanticismo de que siempre había algo mejor por venir. No compraba libros de autoayuda, ni tenía mucha lectura pero la poca que había leído era suficiente. Era un empleado administrativo de una empresa de seguros, 39 años acusaba su rostro y unos 70 en su mente. La vida de él se asemejaba a su traje gris que usaba para su trabajo, formalidad, sobriedad y aburrimiento. No tenía muchas historias de amor para contar, pero sí una, que lo había hecho sufrir más de la cuenta, tal vez por esto seguía solitario, o bien, porque nunca arriesgo demasiado en el juego del amor. 

Las pupilas de él se dilataron frente a esa mujer, entre todas esas personas malhumoradas, estaba ella con una sonrisa especial, sus profundos ojos negros y el salpicado de sus pecas en su blanca piel  daban una combinación fatal, pero él había quedado preso de esos labios sutilmente carnoso y pintados de un rojo rubí. Su pelo era lo suficientemente largo para lucir la guerra de su pelo ondulado de un rojizo ocre. Era un cuadro de Van Gogh mezclado con uno de Francisco Vázquez, era demasiada bella para un pobre diablo cómo él. Joaquín no podía salir del trance que le provocaba verla a ella, en su mente repetía “¡No puede ser tan linda!“. Ella sintió que una mirada la deseaba -él la vio en cámara lenta a ella en ese momento- giró levemente su cabeza hacia donde estaba Joaquín y se topó con esa mirada pecaminosa. Sus miradas hicieron contacto, por ese instante los dos conocieron la eternidad y se perdieron en ella, tal vez, los lunes eran tan malditos cómo parecen.

Joaquien se puso nervioso de pronto, nunca había sentido el fluir de sus sangre por su cuerpo, sus ojos se volvieron incómodos por un momento, movió un par de veces su cabeza, tal vez ella pensaría que la había visto de casualidad y no se daba cuenta los 20 minutos que él venía cautivo por el rostro de ella. La mirada de ella le generaba la peor de las incomodidades, esos profundos ojos negros eran la perdición. Joaquín trata de salir de esa situación embarazosa y dejo de mirarla. Ella, sin embargo, comenzó a mirarlo fijamente y con una sonrisa picaresca, busca la provocación de la mirada de él. En esa tensión, el subte frena y en el tumulto de gente queriendo salir y otros entrar, la mirada de los dos se perdió. Joaquín, movía con rapidez su cabeza tratando de no perderla de vista pero habían entrado tantas personas, que no pudo volver a verla. 

-Qué mujer preciosa! Si no fuera tan cagón, ¡me la encaro!... Igual por más que me la encare ni bola me va a dar! Joaquín no estaba convencido de sus fuerzas. En ese momento el subte había frenado en la estación donde Joaquín se bajaba para ir a su trabajo forzoso. Cuando él se percató de ello, salió corriendo hacia la puerta antes que esta se cerrará. Caminaba rápidamente hacia su trabajo y en su mente repasaba con obsesión el rostro de ella. Se sonreía cada vez que recordaba cuando la mirada de ambos había colisionado entre sí. 

Las horas pasaban en ese aburrido trabajo y en años no se lo notaba tan alegre a Joaquín, aquel rostro había despertado una sensación profunda en él, sensación que había olvidado. No podía dejar de pensar en esa mujer del subte, Joaquín estaba hechizado por esa mirada profunda y esos labios asesinos. Lo único que repetía Joaquín para sí era su deseo fuerte, que al regreso a su casa, poder volver a encontrarse a esa mujer. Tal vez, se animaría una vez en su vida hacer arriesgado. Cómo un perro sabueso buscando su objetivo, esperó unos minutos en la estación del subte, miraba por todos lados a ver si aparecía ese rostro, pero en la multitud de personas era imposible, incluso no sabía si se había bajado antes o después de la estación donde él se había bajado. 

Joaquín no sabía qué hacer, estaba confundido. El subte había llegado mientras el intercambio de pasajeros ocurría, él se quedó en la puerta para ingresar pero eligió quedarse, camino unos pasos para atrás para dar lugar y miro hacia adentro del vagón lleno de personas. Se escuchó el timbre de que las puertas se cerraban y un suspiro dejó caer. En ese instante miró hacia adentro del vagón y sin querer se perdio otra vez en esos ojos negros, ahí estaba esa mujer mirandolo fijamente con su sonsria brillante, él no pudo, ni queria y sucumbió a esa mirada. ¡Eran el Cosmo esos ojos! pero pronto se alertó del movimiento del subte lo despojó de contemplar el Cosmo y comenzó a caminar rápido al lado del vagón, mientras ella adentro lo seguía mirando. El subte tomó más velocidad y las piernas de él no le daban la velocidad para seguir el vagón, golpeó un par de veces en el vidrio del tren, deseando que frenará el mismo pero la buena suerte nunca fue una virtud de él. 

El subte entró en su cueva y se perdió frente la mirada atónita de Joaquín, la gente lo miraba sin comprender la situación, un par de murmullos entre tanto ruido. 

Joaquín agacho su cabeza, volvió varios pasos atrás. No podía creer que había perdido la oportunidad de volver a verla. No importaba si le hablaría, él tan solo deseaba volverla a ver. Pasarón unos minutos hasta que llegó el subte, Joaquín entró cabizbajo y encerrado en sus pensamientos, no podía aceptar su mala suerte. El tren comenzó su viaje, no sabía bien que había perdido él en ese instante pero no podía dejar de recordar esos ojos negros profundos. Sería de esas maldiciones, de los malditos lunes…

Continuará...

viernes, 14 de abril de 2023

"La Imagen"



Pronto corrió la silla, su memoria evocó una imagen, que había desaparecido de su caudal. Sus ojos se llenaron de lágrimas y su cuerpo se desplomó sobre el suelo de madera, que revestía su pequeño hogar. Sus manos comenzaron a temblar y las lágrimas eran presa de una desazón que aquella imagen traía.  Dicha imagen se había cristalizado en la conciencia. Entre gemidos e insultos, intentaba que aquella imagen, como había aparecido, volviera a desaparecer. 


Por aquel instante la imagen desapareció. Pero ya era tarde para sentir y pensar, que ese recuerdo no volvería jamás.  Se levantó del suelo, aun temblando; secó sus lágrimas y con su paso lento y torpe, llegó hasta el baño. Abrió el grifo de agua fría del lavatorio, lavaba sus lágrimas que aún seguían corriendo por su rostro. De vez en cuando levantaba su cabeza del lavatorio y se observaba en el espejo. Pero su visión aún era borrosa, ¿Sería por las lágrimas o por aquella imagen?


Su corazón latía desesperadamente y su aliento se quebraba de tanto en tanto. Pareciera que su cuerpo no podía resistir aquel recuerdo. Cerró la llave de la grifería del lavatorio y aún sentía que toda la casa se movía. Lentamente se acercó hasta la bañera, entró dentro de ella a gatas, se sentó cerca de los grifos y con la poca fuerza que tenía abrió la grifería de agua fría.


Con fuerza, la lluvia de la ducha golpeaba sobre aquel cuerpo confundido. Sus ropas prontamente quedaron mojadas; y sus lágrimas  se mezclaban  con la lluvia de la ducha. Levantó sus manos y las sitúo frente a sus ojos. Intentaba observarlas pero aún su visión estaba obnubilada. ¿Por qué? Repetía una y otra vez. Intentó pararse, pero sus piernas no tenían la fuerza necesaria para sostener aquel envase que contiene el transcurso del tiempo. Nuevamente intentó pararse, apoyó su espalda contra la pared, usándola como sostén y con la ayuda de sus manos, poco a poco comenzó a subir, como las vías del tren, aquella pared le servía de guía. Una vez que su ser podía sostenerse, aunque tambaleante, robó una bocanada de aire y salió de la bañera. Su caminar era semejante a una persona muy vieja, lo cual no condice con su edad. El suelo se iba mojando a cada paso, a cada paso un reproche su boca dejaba caer. 


Pesadamente comenzó a desvestirse, aquellas ropas eran bolsas de arena mojada, como aquel recuerdo. Apenas podía coordinar sus movimientos y en la posibilidad de coordinar alguno de ellos, lograba desprenderse de su vestimenta. Había quedado atrás el baño y aún se escuchaba la lluvia de la ducha, un par de zapatillas y medias dispersas en aquella habitación eran testigo de lo que sucedía.


Aquel cuerpo humedecido buscaba un lugar seguro para él, aún su paso era lento y tambaleante, dejó atrás una camisa mojada y sus botones arrancados. En un momento de lucidez de sus ojos, advirtió que su habitación estaba cerca y su ser se encaminó hacia ese cuarto. Cuando llegó a la abertura de su cuarto, el pantalón húmedo dejó caer y a su vez intentó dar un paso. El cuerpo perdió su equilibrio, errático, pero equilibrio al fin y como un árbol talado por un leñador, cayó al suelo, aquel golpe fue una caricia en comparación con aquel recuerdo. Arrastrándose dejó atrás su pantalón, su ropa interior y tal cual venimos al mundo quedó; ese cuerpo desnudo y húmedo era una prueba de un recuerdo pasado.


Llegó a los pies de la cama, tomando las sábanas que aún estaban desordenadas, comenzó a treparse, como queriendo escapar de su recuerdo. La altura de la cama se asemejaba a una montaña imposible de escalar. Una vez en la cima, su propio cuerpo se entrevero buscando una posición que le brindara seguridad o calor, sin embargo a esa altura ya no sabía que deseaba aquel cuerpo. Las sábanas se humedecieron prontamente, y su cuerpo optó por una posición fetal. Las lágrimas parecían no tener fin, y su rostro reflejaba un tinte de tristeza y horror. Aquella imagen desaparecía tenuemente por unos segundos y regresaba con más ímpetu; y su permanencia cada vez era mayor en la conciencia.


Su mirada se había perdido, el brillo de sus ojos se opacaron, las lágrimas solo corrían, pero ya habían perdido su sentido. Un jadeo tímido e hiriente era una melodía que se podía oír a unos pasos de aquel cuerpo húmedo, lastimado y entreverado en la cima de una montaña de recuerdos sarcásticos que el alma nunca olvida, que tan solo los alejas por breves instantes, donde el tiempo pierde su fuerza y su sentido; y el espacio se coagula en la angustia y dolor de la impotencia de sufrir lo que nadie quiere obtener en su vida.



Así es aquella imagen, una de las tantas que todos ocultamos hasta que su pálida sensación nos avisa que el olvido solo es la reminiscencia de un recuerdo mal guardado. 

miércoles, 5 de abril de 2023

"Je t´aime" (Final)


 



El silencio entre los dos era ensordecedor, la distancia entre ambos eran miles de kilómetros estando a un abrazo de lejos. Brenda lo miraba fijamente, tratando de adivinar cuál sería el próximo paso de él. Agustín no sabía cómo actuar, no era la primera vez en su vida, que una situación lo había desbordado. Hay cosas jodidas en la existencia, pero la traición debe ser una de las peores. Algo entre ellos se perdió definitivamente, son de esas pérdidas que hieren de muerte al amor y que todo lo vivido hasta ese momento pierde todo el valor, cómo sí lo vivido haya sido una gran fantasía. Ella lo miraba y en su cabeza las imágenes se daban una tras otra, su historia compartida desde ese primer encuentro hasta este, su final? A él lo torturaba una pregunta, ¿por qué?, que se repetía hacia el infinito. 

Brenda respiró profundamente, buscando una calma en la tempestad de su ser y una de esas imágenes se cristalizó en su mente…

-¿Alguna vez te enamoraste de alguien?. Ella preguntó sutilmente. Agustín la miró y en la profundidad de su iris existía un solo lugar para esa mujer.

-Supongo que sí. Agustin respondía nerviosamente; Alejandra era la mujer que era su sueño y su pesadilla más recurrente.

-¿Y qué pasó con ella? ¿Por qué se separaron? Brenda lo miró profundamente, buscando percibir los cambios que el amor por alguien provoca en una persona. Él había caído en una trampa de sus recuerdos, Y todos los recuerdos de Alejandra lo invadía, sin embargo, él quería bloquear el adiós. 

-La muerte…-dijo él entre unos imperceptibles suspiros. Ella se asombró, por la seguridad en que lo dijo.-La atropellaron y murió en el acto. Por unos instantes la respiración de Agustin se entrecortaba, un nudo cruel lo ahorcaba en ese momento. Se quedó en silencio y su rostro cambió. Ella veía cómo él se iba desmoronando lentamente. 

-Perdón, no debía haber preguntado… Brenda sentía una culpa terrible por haber preguntado. Agustín se había encerrado en los momentos previos al accidente de Alejandra, él sentía que la muerte tenía que ver por la equivocación de él. 

-Momentos antes de morir, habíamos discutido con Alejandra… Agustin caía lentamente frente a la mirada de Brenda -Le había confesado que le estaba siendo infiel, que ya se había perdido todo entre nosotros… La mirada de Agustin se perdió en ese momento. Brenda no podía creer lo que él le estaba contando -ella no lo soporto y salió corriendo, yo comencé a correr tratando de que se calmara… él suspiró profundamente -Si ese día no le decía nada, ella estaría viva… La vida es una moneda girando en el aire, sin saber nunca si la cara es mejor que la cruz, o la cruz es peor que la cara… Agustin se quedó mudo y cerró sus ojos lentamente. Ella lo miraba extrañada por lo que le había contado Agustín. 


Cara-cruz… Cara-cruz… Cara-cruz…


La tempestad se erguía sobre ellos, la confusión, la desconfianza, llegaron hasta ese punto de distancia que hasta el odio de ambos llegan a sentir el uno por el otro. Brenda caminó unos pasos hacia atrás y lo miraba con una tristeza infinita pero con el peor de los odios por él, no podía aceptar lo que pasaba. Él se dejó caer sobre un sillón que lo esperaba y trataba desesperadamente traer un recuerdo de ella, que lo calmara, algo de paz entre tanta tempestad…

-Qué pasó con Martín? Agustín quería saber del pasado de ella.

-Cómo qué pasó? Vos decis por que me separé de él? Para Brenda no era fácil hablar de su vínculo con Martín, porque había sido el amor más importante que había experimentado. 

-¡Sí! eso porque terminaron su relación. Agustín sabía que estaba entrando en un terreno peligroso, hablar del pasado de uno no es fácil y más cuando el amor está oculto por ahí. Ella se quedó en silencio unos minutos, era difícil que ella guardara silencio y su rostro le cambió el semblante. 

-No sé Agustin, si da para hablar de Martín, o de lo que pasó entre él y yo. -Brenda quería huir de esa situación -Para mí no es un tema sencillo de hablar y más con vos. No te ofendas, pero prefiero no hablar sobre eso. Brenda tenía que preservar su ser, porque cuando hablaba de Martín se transformaba.  Agustín,  se quedó sorprendido ante la respuesta de ella. El problema es que cuando no hay una respuesta, ese vacío se llena de historias que seguramente no son ciertas, que al llenar ese vacío pasan a ser verdad. 

-Esta bien si no queres contar. Agustin no podía interpretar la actitud de ella; Brenda  pensaba si era necesario contarle el final de su vínculo con Martín. 

-Con él todo fue tan intenso cómo extraño -ella comenzaba a dar su confesión -Fue un amor muy intenso, desde el primer momento que lo ví me encantó, y comenzamos a salir. Era todo intenso, nuestros encuentros cómo también nuestros desencuentros. Me costaba confiar en él, siempre estaba rodeado de mujeres, ¡era un buen candidato! -ella sabía que todo lo que brilla no es oro -Nunca supe si alguna vez me fue infiel, siempre tuve mis sospechas pero jamás encontré algo que me dijera que lo había sido. Brenda caminaba frente a la mirada de Agustín cómo dando un examen oral -Es tan difícil hablar de esto, ¡con vos! Ella sabía que era mejor callar que hablar. 

-Si no quieres contarme, no lo hagas… Agustin sabía que había ingresado a un terreno oscuro, de los que seducen pero también tienen aroma a final. Ella sentía que guardar silencio ahora de nada serviría, tal vez mentir pero ella sabe que el costo es peor y decir la verdad implica desnudar algo lo más íntimo que se tiene, las historias de amor. 

-Lo engañe -de pronto le dijo Brenda -Estabamos mal…había decidido volver a retomar mis estudios y él no quería, los chicos eran su excusa. ¿Quién va a cuidarlos? Cómo si él no pudiera. Brenda ya está decidida a contar su verdad, Augustín estaba atónito frente a la confesión de ella.

-La relación se puso muy densa, tirante entre los dos. Volver a estudiar me conecto otra vez con compañeros que nos habíamos perdido el rastro y entre ellos alguien que siempre me interesó volvió aparecer, yo estaba confundida, dolida y enojada con Martín y fue entonces que con este pibe pasaba el tiempo que podía la excusa era el estudio, sin embargo, él se preocupaba por mí, de cómo estaba, cómo me sentía, cómo estaban los chicos… y sin darme cuenta o no quería darme cuenta, termine en la cama con él. En ese momento, Brenda miraba el suelo con lágrimas en sus ojos. Agustín sabía que las mujeres son igual a los hombres y que tienen las mismas debilidades y pecados, sin embargo, lo que ella siempre le había mostrado a él no condice con una persona que podría ser infiel. Y ahí está el problema, juzgar a alguien por su apariencia. El silencio entre los dos era una invitación a la incomodidad.Ella no quería hablar más y él no podía salir de la historia que Brenda le había contado y en su cabeza retumbaba una pregunta, ¿Por qué?...


-Cara-cruz… Cara-cruz… Cara-cruz… 


Repetía para sí mirando girar la moneda en el vacío 

-Cara, la encaró; cruz, sigo de largo… pensó cuando la moneda había llegado a su mano y que sus dedos cuidaban fuertemente el destino. Se miró en el reflejo del espejo y se sonrió . Salió del baño de caballeros, con su destino en el puño de su mano caminando hacia una mujer que lo había cautivado momentos antes. Estando a unos breves centímetros uno del otro, donde se podía oler la piel del otro. Abrió su mano, dedo por dedo y vio que su moneda decía cruz. Se resignó por unos segundos, respiró profundo para guardar lo más que podía del perfume de esa mujer que dejaría tras de él con un tatuaje en su cuello que decía  Je t´aime…

Fin. 


El último reproche

—¿Una terrible consecuencia puede suceder? Ella le susurró al oído a Carlos. Él la miró con desconfianza y se apartó unos centímetros. Romin...