“Esos pibes no sienten nada
No sienten que se pueden morir
Y nada por vos”
“Indio” Solari- El callejón de los milagros.
Fue un poco complicado elegir la estrofa que anticipe un
poco el escrito de hoy, dado que, hay varias canciones que mencionan de un modo
u otro algo de la violencia, la agresividad, de esa pulsión tanática que
está en nosotros y puede arrastrarnos a la barbarie.
No es un tema sencillo por escribir de forma sintética,
porque la agresividad es un concepto amplio y que depende donde se este
hablando adquiere una particularidad o una definición determinada. Cuando me
iba formando como psicólogo, uno de los test que aprendí administrar fue el PMk
(Psicodiagnóstico Miokinético) una técnica bastante precisa para observar como
una persona “controla”, “maneja” su “quantum de agresividad”. Dentro de los
test proyectivos (aquellos donde se dibuja) una línea muy marcada o intensa en
el gráfico puede ser leído como “energía” o “agresividad”, dependerá dentro del
contexto que este dibujado. La agresividad está vinculada a la sexualidad, y
como lo mencionado anteriormente también tendrá sus correlatos respectivos. Penetrar
implica necesariamente ejercer una “fuerza”, una “presión” sobre otro cuerpo.
Esa fuerza esta vinculada a la agresividad. También esta vinculada a
situaciones “de reacción” para describirlas de algún modo, ejemplo, si yo me
caigo hacia adelante y antes de que mi cuerpo se estrelle contra el piso, poner
rápidamente las manos para frenar el golpe tiene que ver con el manejo de esa
“agresividad”.
Hoy quiero circunscribir el tema de la agresividad a la
adolescencia, por que, sin lugar a duda, donde más se manifiesta la agresividad
es en dicha etapa. El adolescente vive a flor de piel la agresividad, porque la
misma es parte de la formación psíquica, Freud nos habla de un masoquismo
primordial, es decir una agresividad vuelta hacia la misma persona. Lacan, en
la teoría del espejo, nos recuerdo esa tensión agresiva que vive el infans
frente al otro que ve como total. Pero a esa tensión interna, esa agresividad
brutal que nos brota por los poros, no tan solo se va doblegando con nuestro
desarrollo psíquico, nuestras herramientas simbólicas que iremos desarrollando
con el transcurrir de la existencia, sino también el medio que nos rodea nos
facilitará o no medios para transformar esta agresividad innata en nosotros.
Nietzche escribe, “La crueldad es el remedio del orgullo
herido”, la crueldad es la expresión máxima de la agresividad puesta en juego.
Hay adolescentes crueles, y algunos son crueles sin saber que hay en juego en
esa crueldad, pero remite un peligro letal, la muerte. A comienzo de este
año, nuevamente se quiso instalar la edad de imputabilidad frente a los hechos
delictivos, principalmente donde son hechos de sangre. Pero ¿es el adolescente
“consciente” de su “asesinato”? ¡En qué tema me metí!
En unas líneas de Nike es tu cultura, el Indio Solari describe
lo siguiente: “Operarios con salarios, de miseria. Diras, ¿Qué importa
eso...Tengo trece, quince años... Las Jordan's son para mí”, la primera vez que
escuche está canción, me remitió a mi adolescencia. En aquel entonces jugaba al
básquet y la NBA era nuestros modelos, Nike o Reebok eran las zapatillas para
jugar “bien”, la realidad que en ese momento solo quería tener un par de
zapatillas sean de algunas de esas marcas para “pertenecer” a un grupo, si
importarme su valor, tan solo era querer ese producto. En ese momento no tenia
la “consciencia” de lo qué costaban esas zapatillas, pero no tan solo su valor
comercial, sino lo que afectaba en la economía de la familia y siendo parte de
una familia numerosa implicaba para el resto de mis hermanos. La situación de
no acceder fácilmente a un par de zapatillas me generaba frustración, bronca,
ira, de por qué no podía tener tal o cual zapatilla, suerte la mía que mi viejo
era conocido del dueño de la casa de deporte y que me compraron un par de
zapatillas que usaba para jugar los días de partidos. Sin embargo, sentía esa
frustración que se traducía en odio al “no poder tener”, el odio es el
sentimiento que cuando se mezcla con la agresividad, lo letal toma mas fuerza.
Un adolescente que se desarrolla en un contexto donde la
falta económica, la ausencia de posibilidades, más padres violentos, no puede
generar más que alguien que se siente herido en su orgullo, como nos dice Friedrich. Ese adolescente que crece a la intemperie de la violencia
intrafamiliar y social no va a tener la menor consciencia de sus actos, en
tanto, saber porque lo realiza. Se transforma en un autómata que solo ira por
la delincuencia, para tomar lo que no puede tener, inclusive puede asesinar,
porque su existencia esta condenada de antemano a la crueldad, por ende, no
podemos pretender que él reflexione en su accionar. Sin embargo, no pretendo
justificar en absoluto la acción de delito cometido, Slavoj ZiZik dice, que
todo delincuente tiene una historia triste, pero no por ello podemos justificar
su accionar.
Otro peligro es cuando el adolescente no puede manifestar su
agresividad de modo alguno, sino que la misma pareciera crecer en su interior
esperando ser resuelta de un modo letal, el suicidio suele aparecer al
adolescente un modo de tramitar su agresividad, frente a la inhibición de los
medios para expresarla hacia fuera, esa agresividad solo puede ser tramitada
contra él mismo. Pero como escribe Manuel Arranz, en el prólogo de “La Muerte”
de Vladimir Jankelevitch, “a los veinte años puede uno quitarse la vida, pero
no pensar en la muerte, y tal sea esta la razón de los jóvenes suicidas: no
piensan lo suficiente en la muerte.” No podemos desconocer que la agresividad
está en nosotros desde el momento que nos constituimos como sujetos, personas,
individuos y vamos con ella hasta el último aliento de vida que nos queda.
Podría escribir mucho mas y ampliar más aún mucho de estos
párrafos escritos, pero intento ser breve, pero no ha sido posible. Hay una
salida que pacifica a la agresividad en nuestra existencia, primero reconocer
que ella nos habita, que esta al servicio de uno mismo en cualquier instante.
Segundo, no juzgar a la agresividad, ella no es buena, ni mala, ese valor moral
estará brindado por el contexto y dentro de donde se desarrolle. Entender que
en la medida que acompañemos el desarrollo del infans hasta la adolescencia,
brindando herramientas simbólicas (la palabra como fundamental) la agresividad
va a tener medios mas apropiados para manifestarse. Escuchar a un adolescente
cuando esté esta desbordado, tanto en su accionar como en su silencio, porque
lo letal de la agresividad se puede desencadenar.
Me quedo con ganas de escribir mas sobre la adolescencia y
la agresividad, seguramente será parte de otros escritos, porque siempre va a
faltar algo y ahí donde falta, se genera el deseo. Y donde habita el deseo
habita la existencia…
Diego Degratti
Textos: Nietzsche Friedrich. “Fragmentos Póstumos Volumen
II”
Slavoj Zizek “En defensa de causas
pérdidas”
Vladimir Jankelevitch. “La Muerte”
