"Je t´aime"
… No sabe bien por qué, pero algo de ella lo había dejado en la tempestad de sus pensamientos. Uno sabe cuánto tiene que perder, cuando la apuesta es grande, pero acaso eso fue alguna vez un motivo de impedimento? Hay algo en el silencio de sus ojos, que es una trampa fatal. De todos modos, lo que más le inquieta de ella es su sutil inteligencia que la sabe disfrazar bien en la belleza de su sonrisa. Él era un tipo hosco, poco formado y bastante terco. Un mal criado! pero no de esos caprichosos, sino de aquellos que la calle le da más sabor que un libro. Ahí estaba, en esa tempestad… Tal vez, lo mejor es siempre contar cómo se llega a una tempestad…
Ella era de esas mujeres que habían sido criadas para formar la familia perfecta, pero su ser no aceptaba tamaña empresa, no porque no tuviera las características sino que ella quería otras cosas, una de las primera frases que le dijo a él fue “a mí no me importa lo que pienses de política, a mi me importa que hagas política con tus actos!” Ella tenía en su haber, un par de fracasos amorosos - cómo si nadie conociera sobre esto!- pero los cuenta con ese dolor triste que sabe que la cagó y ya no puede volver atrás. Ella contaba mucho sobre su vida, necesitaba que él supiera todo de ella, que tenía que conocer sus miserias, su equivocaciones, incluso que sus aciertos fueron sus equivocaciones más felices de su vida. Ella era mezcla de una princesa de un cuento de las mil y una noche, y una revista editada por el partido obrero y rock nacional; pero paradójicamente su vivir era más bien de una piba de Palermo con perfumes de Belgrano, que una piba de Parque Patricios con familiares en Mataderos. Ella era sutilmente inteligente, había estudiado filosofía pero una de esas equivocaciones felices le fue el impedimento de continuar. Y esa sutileza la uso para otros lados pero siempre siguió cultivando esa manía por autores que te explotan el alma, ese amor a la sabiduría.
Era una historia de tragedias griegas, cuentos de Lovecraft y hasta alguna novela de Isabell Allende.Era sublimemente cautivadora, cómo un imán para el abrazo y de una boca ferozmente peligrosa, era intensa cómo sol y peligrosa cómo los abismos. Ella era de esas mujeres que te miran a los ojos y contemplas el universo, la inmensidad de lo desconocido para uno y que seduce tanto! Ella era más de lo que él nunca se había imaginado, ella era pasión y obsesión. No era fácil ser ella en muchas ocasiones, tenía pasajes oscuros, tenebrosos, de esos tren fantasmas que son jodidos y en vez de enfrentarlos, arrolla todo a su paso. Podía convertir el más precioso día de verano en una pileta con una birra bien fría, en la peor noche de invierno, donde lo más tierno que vas a recibir es un viento de 120 km/h en la cara y que en vez de lágrimas te cae cubitos de hielo, en cuestión de segundos. Era peligrosamente bella, cautivantemente cruel y tan esclava del amor. Ella era contemplar la creación de la divinidad o el infierno de los pecados. Son de esas mujeres que no darán el brazo a torcer pero que algo del amor las doblega y no saben donde están perdidas.
Era difícil que él no la viera, era la doncella a rescatar en la torre del castillo, no habría ni dragones, ni ejercito posible que detuviera a nuestro héroe en busca de su doncella, mostrar las mejores armas en busca de la épica, pero ella bajaba y subía solita! El amor tiene eso, de una contradicción tan especial que nos enamoramos aún de gente no indicada, que pese al error fue preciosa esa equivocación. No se trata de cuántas veces busques en el amor, sino más bien, que te sorprenda. Así fue su infortunio de su encuentro, porque para la tempestad necesitas de todo un poco mezclado con intensidad.
-"Je t´aime", dice ahí. Le dijo ella mirándolo a los ojos; él incómodo porque había sido descubierto husmeando su piel.
- ¡Perdón!? Le salió al paso a él; el fisgón atrapado infraganti! Tenía un tatuaje que era el perfume de su cuello, tenía más historias tatuadas en su cuerpo. Era imposible no ver esas letras bailando en su piel, ese precioso y alargado cuello. Sin embargo, era el maldito anzuelo, de su boca gentilmente carnosa, brillante y sus ojos tan cuarzo ahumados para esta existencia. Su voz, era cómo el flautista de Hamelin, ella era cautivamente peligrosa para la rata que era él.
- Qué en mi tatuaje qué está en mi cuello y que estás observando hace 15 minutos dice Je t´aime!! Era ingeniosa con lo irónico, era un tiro certero de muerte. Le dijo al hombre que estaba cambiando el pelaje, se iba abandonado el negro de su pelo por una especie de color gris… cómo el zorro! Con cara de sorprendido y fingiendo indignación por haber sido atrapado dejo ir
- ah! mira vos! y qué significa? dijo cómo sorprendido de cómo tratando de salir de lo ridículo que había quedado-
-Te amo en francés. Ella había dejado ir entremedio de sus labios intensos y con un suave acento francés y mirándolo profundamente a él. Si!, lo había desnudado con sus pensamientos más dulces. Había que incomodar a un tipo de muchos conocidos pero pocos amigos, que la noche era su hogar y de día se dormía.
El era un tipo bastante particular, había recibido un par de cachetazos en su infancia; en su adolescencia había cruzado varías veces por el infierno, estar entre tanto fuego, seguramente más de una vez te quemas pero con ese gustito a triunfo, de haber logrado
salir del infierno más de una vez, que terminan forjan el temple de uno. Pero cómo toda virtud también tiene sus consecuencias, no siempre un beneficio es sano para uno. Todo será cómo uses lo aprendido. Tenía recorrido varios kilómetros de fracasos y aciertos, es cómo uno más del montón pero no tanto, era lo suficientemente necesario para salir de la media, tal vez podría ser más, pero había algo en él que siempre lo retenía a no ser mejor. Dicen que los buenos cosechan las espinas de las rosas, y tenía más espinas que rosas en su haber, de hecho no llegaba a más de dos pero si miles de espinas.
-Muy bien, hablas francés entonces! graciosamente lo había dicho.
-No!, solo quería tatuarme, te amo en otro idioma y cómo me gusta cómo suena el francés. Me lo tatue y listo! Era una mujer muy segura de sí misma, le gustaba hablar de todo un poco y un poco más, su sonrisa era un cheque en blanco y su gracia infinita.
-Bien! ¡Qué tal! Me llamo Agustin, y vos? le extendió la mano derecha firme esperando que ella le brindará su mano.
-¡Hola Agus! ¡Me llamo Brenda! Se abalanzó sutilmente hacia él y le dio un beso en la mejilla, dejándole parte de sus labios marcados. Ayudada por el brazo extendido de él, porque ella lo que tenía de baja le sobraba en actitud. Él quedó confundido, un poco aturdido al tronar sus labios en la piel de él. Había sido invadido por miles de imágenes y cada una de ellas, Brenda estaba desnuda junto a él. Él sintió que el infierno era un lugar frío en relación a la piel de ella.
En esos breves segundos los pensamientos de ambos comenzaban a ser tempestuosos, esos breves granos de arena eran eternos cuando el deseo te prende fuego! Sentís desde la uña del pie hasta el último cabello de la azotea. Esos malditos segundos que te condenan a un futuro virtuosamente bello o un futuro entre penas y reproches! Malditos segundos azarosos!! Ambos sentían la moneda venir en bajada, cara-cruz… cara-cruz… cara- cruz…
elegir en esos malditos segundos, empeñando lo único que tenemos y que ya lo perdimos tantas veces… Tal vez, siempre intentemos después aún de perder. Pero quién puede elegir en la primera bien?

1 comentario:
Quedé con ganas de más...
Excelente escrito querido ����
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