jueves, 23 de marzo de 2023

Un Símbolo de Paz.



Tal vez en otro momento, mis memorias estarían escritas en hojas de papel, hechas con carbón en forma de lápiz, hoy están ahí, en una pantalla, decodificado entre 0 y 1. 
Camino inquieto, no es problema salir a la calle, sino lo pequeña que es mi mente... Recuerdo inútilmente, recuerdo herido en la soledad de un espacio enfermo... golpeo dos veces la cabeza, tal vez, se reinicia y aparezco en otro lugar, en otro yo. 
Vuelvo a volcar sobre mi cama y en el rebote de mi cuerpo, mis ideas golpean contra los recuerdos, como queriendo acomodar una biblioteca venida a menos... Respiro... retengo...dejo ir mi aire para volver a respirar... 
- ¿Ansioso? me gritó
- Un poco! me susurro
Me detengo en mi almohada... ¡Quiero paz! ¡Quiero paz! ¡Quiero paz! tarareo dentro de mi ser, cierro mis ojos con fuerza, para ver estallar colores antes de volver a la realidad.
Ya es tarde! otra vez en la realidad y sigo buscando algo que calme mi ansiedad... ¿Cómo sería ser un náufrago solo y abandonado en una pequeña porción del infierno esperando que tu esperanza se haga realidad? Nuevamente suspiro, pero esta vez me dejo ir suave... de apoco... me incorporo sobre mí y busco un recuerdo que calme mi ansiedad...
- Hey! Hey! acá está lo que buscas!! grito audaz mi conciencia.
Me paré frente a esa imagen... el corazón se detuvo... respiré lo más profundo de lo que mi ser soportaba... mis ojos se volvieron de cristal... levante mi ceja izquierda levemente y grácil deje una sonrisa y susurré, La Torre de Agua... 
Tatuada en lo más profundo de mi ser esa torre está, me desplomé sobre la cama dejando desparramados por mi alma mil recuerdos donde la torre me miraba... Puedo agarrar cada uno de esos retazos del alma que llamamos recuerdos y relatar mil aventuras! Ufff mi alma se alborota!! Y muchos de esos recuerdos tienen sus testigos, el barrio, ese pequeño recorte del mundo, que te dará mil historias... 
Recuerdo... tendría unos 11 años y en barrio jugábamos en la "casa en construcción", una construcción de una casa que jamás se terminó y fue la guarida de nuestra niñez-adolescencia. Detrás estaba nuestro Everest, La Torre de Agua, había mil historias de aquellos que valientemente habían desafiado toda ley y habían conquistado su cima. Solía subirme en los cercos que dividían mi manzana, era mi autopista para ir algún lugar de la cuadra. A veces, Chicho salía por la ventana y te cagaba a pedos, corría y desde la ventana de su casa, "alfafor" veía la escena y se reía... ya en ese entonces, era la firma de él, su risa!.. 
Y siempre miraba La Torre de Agua y anhelaba ser uno más en esa lista famosa... No recuerdo la fecha, sería por octubre que es la época que sale el sol que no permite que el hielo vuelva, las horas de luz son "más normales", pero sí recuerdo cuando me dije, es el día...
Mis Topper negras con un par de agujeritos iban a ser mi único sostén técnico en esta proeza. Salí en el desconcierto de la hora de la cena, corrí hacía la casa en construcción, Don López riega sus plantas, me levanta la cabeza para saludarme, son minutos preciados, no puedo detenerme a saludar! 
Sigo mi marcha veloz, llego a la esquina de los Gauna y tengo que ser rápido en mis movimientos, hay mucha vieja chusma, a haber si sabotean mi plan... Hice el clásico camino a la casa del negro Raúl pero sabía que cuando pasaba frente de la casa en construcción, tenía que cruzar, entrar por la ventana y correr hasta el fondo, esquivar botellas rotas y bolsitas de poxi ran. 
Aún hay luz y hay muchos ojos siempre mirando la casa en construcción, el pequeño infierno paraiso de los pibes del barrio, cruzo veloz... salto muro, salto botellas rotas, esquivo las bolsitas de las penas perdidas para no resbalar; y el cerco del fondo tiene una rotura que pasa justo un cuerpo… 
Paso por la abertura desprolija del muro, escucho el rechinido de mis ropas sobre el cemento, esquirlas que llegaban a mis ojos... respiro agitado... pasé las murallas... Estoy en la base de La Torre de Agua. Una habitación de 4X4, color amarillo casi patito, era el color del barrio militar. Una sola puerta tenía aquella habitación, pero estaba cerrada con llave. De su centro, salía como los frijoles mágicos, la escalera que llevaba a la cima, mi stairway to heaven... 
Busqué el ventiluz que me permitía subir al techo de aquella habitación. Corrí un par de vidrios rotos, y en tres movimientos, ¡llego al techo... Ahí estaba aquella escalera y yo... Ahí estaba lo que estaba destinado a ser! Tomé los primeros peldaños con fuerza, mire obstinado la puerta que oficiaba el fin de la escalera... Tomé aire y comencé mi ascenso... Me preocupaba que nadie me viera, era una locura que un pibe de 11 años suba por ahí... Viste lo que es el barrio, te da la libertad que los ojos pueden condenar, y mi ser está destinado a ir más allá de las condenas morales… faltan dos peldaños más y la puerta. 
¡Espero que no tenga llave esta huevada! ensaye en voz alta. Agarré el picaporte y zas… Comencé a abrir la escotilla, entraba más aire y los tenues rayos de sol... subí temeroso... es una loza de cemento, nada más...deslicé todo mi cuerpo sobre la losa, estaba rotado de la realidad, con miedo. El viento sopla en Río Grande, es más el nombre verdadero es Vientos Grandes!!
Y me desafíe a mí mismo, ¡levantarme pronto! Y no soy un tipo que deje pasar los desafíos… ¡Me levante de golpe! Tenía los ojos cerrados y el viento me recorría... Ufff puedo asegurarles que el viento te susurre al oído es algo que solo están destinados a los Titanes! El viento dejó de respirar en ese instante... mis ojos se abrieron despacio, que cada haz de luz eran kilómetros de tierra que podía ver... el batallón y su cerca de madera... mi querido colegio N8 y más allá estaban las tierras de las chacras... mire hacia el techo de la Torre de Agua, mire mis zapatillas lastimadas y fui girando sobre mi eje para situarme hacia al sur, levanté cuidadosamente mí cabeza, en ese instante el sol se iba ocultando a lo lejos entre las montañas, kilómetros de pampa seca que en un momento golpea con el puente del Rio Grande, ufff tengo ser sincero, esa imagen era tan bella, tan perfecta que entendí porque los seres humanos creen en Dios. Me senté sobre mis rodillas, cerraba mis ojos y el viento me acariciaba, era uno más de esa lista…
Me quedé unos minutos más, contemplando como las montañas devoran al sol y yo siendo el único testigo de ello... el telón iba cerrando y yo ahí, siendo quien soy... 
-Diegoooo! Diegoooo! A comer!!! el grito de mi viejo, retumbaba en el viento...
Era momento de volver a casa.... Había encontrado mi Símbolo de Paz…

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—¿Una terrible consecuencia puede suceder? Ella le susurró al oído a Carlos. Él la miró con desconfianza y se apartó unos centímetros. Romin...